lunes, 30 de mayo de 2022

30 MAYO

 




Categoría: NO DEBEMOS OLVIDAR

 

A las 18:30 del

30  mayo  1985

37º ANIVERSARIO

 

ETA asesina en Marquina-VIZCAYA-PAÍS VASCO-ESPAÑA, de un tiro en la nuca a 


Jefe  de personal de la fábrica de armas Esperanza y Cía.

JOSÉ MARTÍNEZ PARENS


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Esa tarde, y una vez que finalizó su jornada laboral, José tomó unos chiquitos con sus amigos en el Bar Dantzari de Marquina.

De ahí se dirigió al Bar Enda, junto a su domicilio.

Cuando se disponía a entrar en el local, dos terroristas abordaron a la víctima en plena calle y uno de ellos efectuó un solo disparo

El proyectil, que penetró por la nuca, atravesó la cabeza de José saliendo por uno de sus ojos.

Su mujer y una de sus hijas se encontraban en un parque cercano, por lo que fueron de las primeras personas en llegar hasta el cuerpo caído de la víctima.

Pese a la gravedad de la herida, José permanecía aún con vida cuando, diez minutos después de producirse el atentado, era introducido en una ambulancia que le trasladó al Hospital de Galdácano, en el que ingresó ya cadáver.

Su mujer, que le acompañaba en el trayecto, se desmayó y tuvo que ser atendida al llegar al servicio de urgencias.

En 1986 la Audiencia Nacional condenó a 27 años de prisión al etarra

   José Félix Zabarte como responsable del disparo en la nuca que acabó con la vida de Martínez Parens.

 

En  torno a las 21:40 horas de ese

30  mayo  1985

37º ANIVERSARIO

 

Un  niño de 13 años 

ALFREDO AGUIRRE BELASCOÁIN



y el policía nacional 

FRANCISCO MIGUEL SÁNCHEZ



Son  asesinados en Pamplona-NAVARRA-ESPAÑA, al hacer explosión un artefacto preparado contra la Policía Nacional.

En el mismo atentado también sufrieron heridas de gravedad otros tres policías nacionales: 

      Manuel Tello Barranco

      Alfonso Quintá Expósito

      Manuel Barrigas Villar.

Poco antes de las nueve y media de la noche se recibió una llamada de auxilio en el 091 de Pamplona para que fuesen cuanto antes al número 16 de la Bajada de Javier, como se conoce en Pamplona a la calle Bajada de San Francisco Javier.

Al parecer, y según esa llamada, un drogadicto estaba pegando a su madre.

El comunicante urgió a que fuesen cuanto antes, porque la iba a matar.

Cuando llegaron los dos coches zeta de la Policía Nacional al casco viejo, hizo explosión una bomba colocada en una bolsa de basura junto a una farmacia.

La bolsa la había dejado minutos antes la asesina Mercedes Galdós Arsuaga, simulando ser una mujer embarazada.

En el momento de la explosión, Alfredo, que acababa de guardar su bicicleta, estaba llamando por el telefonillo del domicilio de una vecina, donde estaba su madre.

El niño fue alcanzado de lleno y murió en el acto.

Francisco Miguel Sánchez, herido grave, fue trasladado junto a sus compañeros al Hospital de Navarra.

Falleció nada más ingresar debido a las importantes heridas y mutilaciones que sufría.

La zona, en el casco viejo pamplonica, se encontraba a esa hora llena de ciudadanos que habían acudido a visitar las casetas de la Feria del Libro, instalada en las proximidades.

La bomba originó la rotura de los cristales de las viviendas próximas, así como de los vehículos aparcados en las inmediaciones.

Al ser una calle muy estrecha, la onda expansiva provocó importantes daños en algunos de los pisos situados sobre la farmacia.

En 1987 la Audiencia Nacional condenó a

   Mercedes Galdós Arsuaga

   Juan José Legorburu Guerediaga

   José Ramón Artola Santiesteban

A  sendas penas de 85 años por dos delitos de asesinato, uno de ellos con alevosía y premeditación, y por tres delitos de asesinato en grado de frustración.

30 de mayo de 2003

 

19º aniversario

 

 

 

ETA asesinaba en Sangüesa-Navarra-PAÍS VASCO-ESPAÑA, a los

 

policías nacionales 


 

BONIFACIO MARTÍN HERNANDO



JULIÁN EMBID LUNA

 

 





 

El atentado se produjo en torno a las doce y media de la tarde en la céntrica plaza de Santo Domingo en Sangüesa.

Hasta ahí habían acudido, a primera hora de la mañana, tres policías nacionales para facilitar a los vecinos de la localidad la renovación del DNI.

Sangüesa tiene apenas cinco mil habitantes y se encuentra a unos 50 kilómetros de Pamplona, en la frontera con Aragón.

Era un servicio que los agentes prestaban periódicamente, cada varias semanas, en la Casa de Cultura del municipio.

De esa forma evitaban a los vecinos la molestia de tener que desplazarse hasta Pamplona a hacer las gestiones.

Para que los vecinos pudieran pedir cita, la visita era anunciada públicamente con días de antelación en el Ayuntamiento.

Tras aparcar su coche en la plaza de Santo Domingo, un punto céntrico que hace las veces de aparcamiento, los tres agentes trabajaron durante toda la mañana en la Casa de Cultura, situada a escasos metros del vehículo.

Ahí estuvieron atendiendo al público hasta pasado el mediodía.

Al terminar su trabajo, volvieron a la plaza y entraron en el vehículo para regresar a Pamplona.

Al accionar el contacto, estalló una potente bomba-lapa que los terroristas habían adosado en los bajos.

El artefacto consistía en una fiambrera con unos tres kilos de dinamita de tipo Titadyn.

Los terroristas, presumiblemente avisados de la visita de los policías, habían colocado el artefacto a lo largo de la mañana en los bajos del vehículo.

La potente deflagración destrozó completamente el vehículo, que incluso se elevó unos metros por encima del suelo para terminar cayendo envuelto en llamas y despidiendo una intensa columna de humo. Bonifacio y Julián, que ya se habían sentado en los asientos delanteros del coche, fallecieron en el acto despedazados por la explosión.

El tercer agente, Ramón Rodríguez Fernández, de 44 años y natural de Granada, pudo salvar su vida al no haberse montado aún en el vehículo cuando se produjo la explosión.

No obstante, sufrió heridas muy graves en sus miembros inferiores, abdomen y tórax. Ramón recibió rápida asistencia por parte de José Luis Lorenzo, candidato socialista a la alcaldía de la localidad.

Lorenzo lo alejó de los restos del vehículo ardiendo y esperó junto a él hasta que pudo llegar asistencia sanitaria.

También resultó herido grave 

   Carlos Gallo Vilches, de 37 años, empleado de Telefónica.

Fue ingresado en la planta de cirugía cardiovascular del Hospital de Navarra con "sección en tronco tibioperoneo izquierdo", según el parte médico que facilitó el centro sanitario.

El atentado provocó heridas leves por cortes y contusiones a decenas de personas que se encontraban en las inmediaciones de la céntrica plaza donde se produjo la explosión, que causó también cuantiosos daños materiales.

Los heridos leves fueron atendidos en el centro de salud de Sangüesa y posteriormente dados de alta.

 

A día de hoy sigue sin saberse quién acabó con la vida de Bonifacio y Julián

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