Categoría: NO OLVIDEMOS
ASESINADOS POR
ETA
A
las 22:30 horas del
28
noviembre 1979
46º aniversario
ETA ametrallaba en el Bar Izaro de Azpeitia-Guipúzcoa-país vasco-españa, a tres
jovencísimos
guardias civiles
Una veintena de disparos
acabó con la vida de:
ANTONIO
ALÉS MARTÍNEZ
ÁNGEL GARCÍA PÉREZ
PEDRO SÁNCHEZ MARFIL
Que, en compañía de la mujer de Pedro, habían
ido a cenar al establecimiento.
Los tres guardias civiles estaban destinados
desde hacía poco tiempo en el puesto de la Guardia Civil de Azpeitia.
El Bar Izaro, a las afueras de la localidad
guipuzcoana, era frecuentado por emigrantes y por miembros de la Guardia Civil.
Minutos después de que los guardias civiles
pidieran una consumición en la barra, entraron en el local cuatro individuos
que, tras pedir la suya, pagaron y salieron a la calle.
En breves segundos, entraron de nuevo en el bar
empuñando las armas que habían dejado dentro de un vehículo estacionado en la
puerta.
Tras separar violentamente del grupo a la mujer
del agente Sánchez Marfil, los terroristas empezaron a disparar por la espalda
y a escasa distancia a los tres guardias civiles, que no tuvieron tiempo de
darse cuenta de lo que pasaba.
Pese a que los agentes fallecieron casi en el
acto, al caer al suelo los fueron rematando con otro disparo en
la cabeza.
Una vez cometido el atentado, los cuatro
terroristas se dieron a la fuga en un coche robado como siempre, con la ayuda
del etarra Juan María Tapia Irujo.
Tapia Irujo, además, había alojado a los asesinos
en su domicilio.
La mujer de Pedro
Sánchez, presa de un ataque de nervios, salió a la calle a pedir ayuda.
Se encontró con dos
dotaciones de la Guardia Civil que en ese momento pasaban casualmente por la
puerta del bar e inmediatamente se hicieron cargo de la situación.
Lo más triste de
este asesinato es que, pese a que el bar estaba lleno de clientes a
esa hora de la noche y a que los terroristas actuaron a
cara descubierta, ninguno de los testigos quiso colaborar
con la Guardia Civil ni proporcionar ninguna descripción
de los asesinos de la banda.
No obstante, gracias a
la recogida de huellas, que en esos momentos no llevaron a ninguna parte,
muchos años después, en abril de 1993, pudo determinarse que uno de los
asesinos de los tres guardias civiles era Pedro María Leguina Aurre,
alias Kepatxu, huido hasta
que, en 1999, fue detenido por la Policía francesa.
En el año 1988 la Audiencia Nacional
condenó, en calidad de encubridor, a
Juan María Tapia Irujo a 9 años de prisión y, subsidiariamente,
al pago de indemnizaciones a los herederos de las víctimas.
En el año 2003 fue
condenado Pedro María Leguina Aurre, Kepatxu,
a tres penas de 30 años.
A Leguina Aurre se le
atribuyen 14 asesinatos.
Tras exiliarse a
México, fue detenido en el aeropuerto de Orly (Francia) portando documentación
falsa. Francia sólo aceptó conceder su extradición por el
asesinato de los tres guardias civiles, considerando que el
resto de sus crímenes habían prescrito.
En su sentencia de
2003, la Audiencia Nacional consideró probado que en 1979 Leguina formaba parte
de un comando que
operaba en la provincia de Guipúzcoa y que estaba integrado también por Miguel
Antonio Goikoetxea, alias Txapela,
Ignacio María Gabirondo, Donibane,
Carlos Lucio Fernández, Zarra, y
una quinta persona no identificada. Los etarras, que se alojaban desde
septiembre de 1979 en el domicilio del ya condenado Juan María Tapia Irujo en
la localidad guipuzcoana de Cizúrquil, decidieron atentar contra los guardias
civiles que frecuentaban el Bar Izaro de Azpeitia.
Para ello, el 28 de
noviembre se apoderaron a punta de pistola de un vehículo en Usurbil y dejaron
a su dueño atado a un pino en el monte Burunza. Desde Usurbil, los terroristas
se trasladaron a Azpeitia y, mientras el etarra cuya identidad se
desconoce permanecía al volante del coche, los otros cuatro entraron en el bar.
Ahí esperaron a los
guardias civiles. Una vez que comprobaron que habían llegado al local "dos
de los terroristas vuelven al automóvil, donde recogen la bolsa con armas,
regresan al bar, se acercan adonde están sus dos compañeros [y] les entregan
disimuladamente el armamento", explica la sentencia.
Ya con las armas en
sus manos, los cuatro etarras dispararon súbitamente por la espalda y desde
cerca contra los tres guardias, quienes reciben al menos 18 disparos en todo el
cuerpo "que causan la muerte inmediata de las víctimas, a las que, no
obstante, rematan una vez están en el suelo", destacó el
tribunal en su sentencia.
28 de noviembre de 1981
44º aniversario
Fallecía en el Hospital de Basurto-BILBAO-PAÍS
VASCO-ESPAÑA, el
Comerciante
MANUEL HERNÁNDEZ SEISDEDOS
Tiroteado por dos miembros de la banda terrorista ETA el
26 de noviembre delante de sus hijas pequeñas.
Manuel se encontraba ese día en la trastienda de
la armería y tienda de deportes de su propiedad en Guecho (Vizcaya), junto a
sus dos hijas de 7 y 5 años, a las que iba a llevar al colegio Pedro Aresti en
el que trabajaba su mujer.
A la tienda de la víctima acudían de forma
habitual policías destinados en la comisaría de Guecho para adquirir munición o
revisar sus pistolas reglamentarias.
Hacia las nueve y veinte de la mañana alguien
llamó a la puerta del establecimiento, que todavía no estaba abierto al
público.
Una de las niñas abrió la puerta y, mientras un
terrorista se quedaba en el exterior vigilando, el otro se dirigió al mostrador
de la armería donde se encontraba Manuel y, sin mediar palabra, disparó contra
él.
La víctima cayó al suelo gravemente herida.
Los asesinos huyeron
inmediatamente del lugar en un coche en el que les esperaba una tercera persona
al volante.
El vehículo había
sido robado como siempre, hacia las 8:20 horas a punta de pistola.
El propietario del
mismo había permanecido en el maletero del mismo durante la comisión del
atentado y hasta que fue abandonado en la calle Buenavista de Santurce.
Mientras
tanto, las
niñas salieron despavoridas hasta un estanco situado
enfrente de la armería y le dijeron al propietario "que a su papá le
habían pegado un tiro".
Desde ahí el
estanquero dio aviso a la Policía Municipal y se dirigió hasta la armería con
el gerente de una ferretería contigua.
Manuel Hernández se
encontraba tumbado boca arriba en el suelo.
Mientras un agente
de la Policía Municipal conducía a las dos niñas al colegio, Manuel fue
trasladado al Hospital de Basurto, donde ingresó con parada cardíaca.
El parte médico señaló que, tras quince minutos
de reanimación cardiovascular, la víctima recuperó las funciones hemodinámicas
pero presentaba un "coma neurológico de grado cuatro", del que no
llegó a salir.
Tras una intervención quirúrgica fue trasladado
a la sección de reanimación del centro sanitario, aunque los médicos señalaron
que tenían pocas esperanzas de que salvase la vida.
Falleció en el mismo hospital dos días después,
en la madrugada del 28 de noviembre.
Los autores
materiales de este asesinato no han sido juzgados.
AUNQUE A DÍA DE HOY NO HA SIDO JUZGADO NI CONDENADO NINGÚN ASESINO DE LA BANDA TERRORISTA ETA POR ESTE ATENTADO
En el año 1983 la Audiencia Nacional
condenó a
Luis Alberto Pastor Landa a 13 años de
reclusión menor como colaborador de los asesinos,
ayudando a los autores materiales a huir tras cometer el atentado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario