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NO OLVIDEMOS
ASESINADO
POR ETA
A las 14:40 del
25 de febrero de 1992
34º ANIVERSARIO
ETA asesinaba al
guardia civil
JOSÉ SAN MARTÍN BRETÓN
Cuando se dirigía a su domicilio en la
casa cuartel de Algorta, del municipio de Guecho-VIZCAYA-PAÍS VASCO-ESPAÑA.
Juan Carlos Iglesias Chouzas,alias Gadafi, le disparó un tiro
en la cabeza y después lo remató en el suelo.
Iba acompañado por Javier Martínez Izaguirre, también integrante del
grupo Vizcaya de ETA.
Al menos dos testigos presenciales coincidieron en afirmar que, tras el
asesinato, uno de los etarras gritó "¡Gora ETA!".
El
etarra que les pasó la información sobre los movimientos de la víctima
fue José Manuel Fernández Pérez de Nanclares.
Éste
solía coincidir en el tren con la víctima cuando ambos se desplazaban a su trabajo
desde Guecho a Bilbao.
Además,
tras el atentado, los etarras se refugiaron en el domicilio del propio
Fernández Pérez de Nanclares y de su esposa, María Ángeles Pérez del Río.
El
atentado se produjo a unos
Segundos
después, los asesinos se introdujeron en un vehículo y huyeron del lugar,
abandonando el coche en una calle cercana.
El
Gobierno Civil atribuyó el atentado a los dos liberados del grupo Vizcaya de
ETA que aún permanecían en activo.
Los
terroristas abandonaron el vehículo cerca de la plaza donde asesinaron a José.
Posteriormente
fue inspeccionado por equipos de desactivación de explosivos del Cuerpo
Nacional de Policía para comprobar si contenía algún artefacto, aunque no
hallaron nada.
Pasadas
las 15:45 horas, la jueza que se desplazó a la plaza de Villamonte para
instruir las primeras diligencias ordenó el levantamiento del cadáver.
En el
lugar donde cayó el cuerpo del guardia civil había un enorme charco de sangre.
Javier
Martínez Izaguirre
Fue condenado
por este asesinato en 1995
Juan Carlos
Iglesias Chouzas, Gadafi, en 2007.
También en 1995 fueron condenados como cómplices
José Manuel
Fernández Pérez de Nanclares y su esposa
María
Ángeles Pérez del Río.
Desde enero de 2010
José Manuel
Fernández Pérez de Nanclares
Gozaba de un
régimen de semilibertad pocos meses después de haber rechazado la violencia.
La medida se vio confirmada el 10 de febrero de 2012, cuando el
Ministerio de Interior concedió a José Manuel Fernández Pérez de Nanclares el
tercer grado penitenciario, lo que supone un régimen de semilibertad que le
permitiría salir diariamente del centro penitenciario en el que cumple condena
con la única obligación de ir a prisión a dormir.
El etarra había sido condenado a un total de 41 años de cárcel como
colaborador del grupo Vizcaya de ETA, condena que, gracias a la aplicación de
la doctrina Parot, estaba cumpliendo en la prisión de Basauri.
Por
su parte, la mujer de Fernández Pérez de Nanclares, la etarra María Ángeles
Pérez del Río, obtuvo el tercer grado en enero de 2003, que le fue
concedido por la juez Ruth Alonso contra el criterio de la Junta de Tratamiento
Penitenciario de Martutene.
José
San Martín Bretón era del pueblo riojano de El Redal, donde fueron
inhumados sus restos mortales. Tenía 49 años cuando fue asesinado y llevaba
quince destinado en el País Vasco. Trabajaba en las oficinas de la Comandancia
de la Guardia Civil en La Salve (Bilbao). Estaba casado con Mari
Carmen Calvo y tenía dos hijos, uno de ellos, Fernando, guardia
civil; el otro hijo, Luis, estaba en Cádiz cumpliendo el servicio militar en el
momento del atentado. Su mujer, delicada del corazón, tuvo que ser ingresada
cuando supo lo que había pasado.
En septiembre de 2009 contó al digital soitu.es cómo fue su
vida desde entonces. Para Mari Carmen, la "alegría se perdió aquel
fatídico martes.
Se terminaron las Navidades, los cumpleaños, la alegría de las bodas de
mis hijos o de las comuniones de las nietas...".
Un
año después del asesinato de José se plantó en el Ministerio para pedirle
a José Luis Corcuera que hiciese algo ante su delicada situación.
Hacía
un año que no recibía ningún ingreso ni cobraba ninguna pensión de viudedad.
La
conversación con el ministro fue tan tensa que Mari Carmen sufrió ahí
mismo un infarto:
Allí
apareció una doctora, que curiosamente era paisana de Ezcaray, y que recriminó
con dureza la actitud del ministro: "ETA les mata a los maridos y tú,
las rematas". Así que imagino que no fui la primera a la que trató así.
Fernando,
el hijo mayor, se enteró del asesinato de su padre viendo la televisión
mientras hacía guardia en el cuartel —"tuvo que dejar el Cuerpo al caer en
una depresión"—; y el pequeño, Luis, viajó engañado desde Cádiz,
donde se acababa de alistar en la Armada, y delante de los periodistas
apostados en el domicilio familiar, le comunicaron la triste noticia.
La
obsesión de los dos fue verle, incluso Luis se encaró con un superior para que
le abrieran el ataúd y poder besarle. Yo, en cambio, como estaba tan malita del
corazón, me quedé sin poder despedirme.
La familia no permaneció mucho tiempo en Guecho, porque les dijeron
que su hijo Luis había aparecido en unos papeles de ETA como posible
objetivo. Así que decidieron irse a Logroño. Mari Carmen termina la entrevista
en soitu.es diciendo:
El perdón es imposible. ¿Qué consiguieron matando a José San Martín Bretón? Nada. Ni la liberación de ningún pueblo oprimido, ni la construcción de una Euskadi independiente... Sólo dejar una familia totalmente destrozada, a unos hijos sin el cariño de su padre y a una mujer sola, muy enferma y más débil de lo que estaba.
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