CATEGORÍA: NO OLVIDEMOS
ASESINADOS POR ETA
A las 8:00 del
30 de marzo de 1976
50º
aniversario
ETA asesina al
obrero
VICENTE SORIA BLASCO
En placenciá de las armas-Guipúzcoa-país vasco-españa.
Eran aproximadamente las 08:00 y
Vicente se dirigía a su trabajo en la fábrica Tornillos Ormaechea.
ETA disparo a muy corta distancia con una pistola, e
inmediatamente huyeron en un coche.
Vicente recibió ocho impactos de
bala.
Detrás de él iba otro
compañero de trabajo, Aurelio Torres, que le prestó las primeras asistencias.
Después de recibir una
primera cura de urgencia que le realizó el médico de la localidad, fue
trasladado a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu en San
Sebastián.
A la altura de Zarauz,
Vicente dejó de quejarse de los dolores y, cuando llegaron a la residencia
sanitaria, había fallecido.
En esos momentos, la
banda terrorista tenía secuestrado al industrial Ángel Berazadi, al que terminarían asesinando el 8 de abril,
convirtiéndose en el primer secuestro de la banda que se resolvía con el
asesinato del secuestrado.
30
de marzo de 1978
48º
aniversario
Fallece
Policía
JOSÉ VICENTE DEL VAL DEL RÍO
Tras pasar veinticinco días entre la vida y la
muerte, consecuencia del atentado sufrido el 5 de marzo en el que murieron sus
compañeros Joaquín Ramos
Gómez y Miguel Raya Aguilar.
El ametrallamiento
de un Jeep de la Policía dejó heridos, también, a otros dos policías: Armando Doval González y Santiago del Canto de los Reyes.
El
atentado fue obra de miembros del grupo Araba de ETA.
30 DE MARZO DE 1982
44º ANIVERSARIO
ETA asesinaba al jefe del
Departamento de Traumatología de la Residencia Nuestra Señora de Aránzazu de
San Sebastián-PAÍS VASCO-ESPAÑA, el
doctor
RAMIRO CARASA PÉREZ.
Ramiro apareció a las
once de la noche con un tiro en la sien, en un monte cercano a la carretera
entre Urnieta y Andoain, cerca de un caserío.
El cadáver
tenía las
manos atadas a la espalda y
fue localizado por unos redactores del diario Egin, donde se había recibido una llamada anónima de un
comunicante que se identificó como miembro de ETA, indicando la localización
del cuerpo sin vida del médico asesinado.
Según testimonios de
personas que trabajaban en la residencia sanitaria, la última vez que se vio al
doctor Carasa con vida había sido hacia las 15:50 horas del martes 30 de marzo,
cuando salía del citado centro sanitario.
Se cree que, poco
después, fue secuestrado.
Ramiro recibió un disparo
detrás de la oreja izquierda; otro en el hombro izquierdo, con orificio de
salida por encima de la fosa supraclavicular, y tres más en parrilla costal
izquierda.
Pasadas las doce y cuarto
de la noche, una ambulancia de DYA de Guipúzcoa trasladó el cadáver del doctor
Carasa hasta el cementerio de la localidad de Urnieta.
Los miembros de este
servicio tuvieron que subir hasta una zona elevada al lugar donde, en un camino
escondido, se encontraba el cadáver con las manos atadas a la espalda, y
después lo bajaron en una camilla hasta la ambulancia.
Dos traumatólogos de la
residencia Nuestra Señora de Aránzazu, compañeros del doctor asesinado, se
trasladaron hasta el lugar de los hechos y reconocieron el cadáver.
Por otra parte, fuentes
policiales que investigaron el asesinato destacaron la eficacia y rapidez de la red
informativa con la que contaba
la banda terrorista ETA que le permitió, en este caso, decidir y ejecutar el
atentado en pocas horas. Ramiro
Carasa, según las fuentes citadas, había abandonado su domicilio de San
Sebastián hacía un par de semanas para someterse a una operación en una mano en
Madrid.
Llegó a la capital
guipuzcoana el mismo martes, y pensaba regresar a Madrid al día siguiente,
miércoles.
Todo parece indicar que
los terroristas que actuaron contra el doctor Carasa poseían una información
muy precisa de sus movimientos y lograron secuestrarle en algún punto del
trayecto.
Otra información que
no hizo sino añadir confusión al atentado fue que el doctor Carasa había
sido asesinado
por no haber querido atender al etarra Enrique Letona Viteri, herido en el atentado que causó la muerte a dos
policías y a la novia de uno de ellos, en el restaurante Rancho
Chileno de Sestao el día 22 de marzo.
Por este asesinato
fue condenado en 1986, como autor material
Jesús María Zabarte Arregui, el Carnicero de
Mondragón.
En 1990
fue condenado
Juan José Iradi Lizarazu
En concepto de cómplice, por ser la
persona que participó en el seguimiento y vigilancia de Ramiro recabando la
información necesaria para su secuestro y asesinato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario