sábado, 17 de octubre de 2026

ESTOFADO DE TERNERA AL OPORTO

 


Categoría: PLATO

 

CARNE-ternera  blanca

 

 COMENSALES: 4

PRECIO: earo

 

INGREDIENTES

 

Ternera  blanca          800  gr

Oporto           2  vasos

Manzanas  2

Tomate          4

Cebolla     2

Apio       1  rama

Zanahoria  2

Caldo  de  verdura      2  vasos

Aceite  de  oliva

Sal

Orégano

Canela  en  polvo

 

 

ELABORACIÓN

 

Trocear la carne en porciones

 

Sazonar y enharinat

 

En una cazuela con un chorrito de aceite pondremos la carne y rehogamos

Sacamos

 

Se pone en la cazuela cebolla, pelada y picada, zanahoria, tomate, apio

 

Estará a fuego medio  10 minutos

 

Añadimos orégano, caldo de verduras, oporto

 

Añadimos la carne

 

Estará en el fuego 50 minutos, 20 minutos en la olla

 

Aparte cortamos las manzanas, se pone en una sarteén con un poco de aceite y se rehoga con canela en polbo

 


17 OCTUBRE

 

Categoría: NO DEBEMOS OLVIDAR

ASESINADOS POR ETA

 

A las 8:15 del

17 de octubre de 1981

45º ANIVERSARIO

 

ETA asesinaba en Santurce-Vizcaya-país vasco-españa,

Al  cabo primero de la Guardia Civil 

SANTIAGO GONZÁLEZ DE PAZ

 

 

El agente había salido de su domicilio, situado en la calle Pedro Icaza, y se disponía a subir a su vehículo, estacionado a pocos metros del portal, con la intención de dirigirse a su trabajo en el puerto, ya que pertenecía al cuerpo de especialistas fiscales de la Guardia Civil.

Cuando acababa de entrar en el automóvil, tres terroristas se situaron en un lateral del mismo y tirotearon a Santiago.

El cabo pudo salir del coche y caminar algunos pasos dando tumbos antes de caer muerto en el suelo de la acera de enfrente.

Había recibido tres impactos de bala, uno en la cabeza y dos en el pecho.

Los autores del atentado se dieron a la fuga en un taxi, del que se habían apropiado tras pedir sus servicios en Sestao.

 

En torno a las 22:00 del

17 de octubre de 1984

42º aniversario

 

ETA asesinaba a tiros en la localidad guipuzcoana de Rentaría-país vasco-españa,

Al     policía municipal 

VICENTE GAJATE MARTÍN

 

Militante  del partido socialista y afiliado al sindicato UGT.

La víctima había aparcado su vehículo en la calle San Marcos, una vez que terminó su jornada laboral, y se apeó para ir a su domicilio, cuando dos terroristas que le estaban esperando le dispararon varias veces, dándose a la fuga a continuación.

Vicente cayó al suelo, entre dos vehículos, muriendo en el acto.

Los autores del atentado habían cogido un coche robado como siempre a punta de pistola en Lezo, y cuyo dueño fue introducido en el maletero desde donde escuchó, impotente, los disparos que acabaron con la vida del policía municipal.

En esa época el entorno proetarra había acuñado el eslogan "PSOE igual a GAL" e identificaba a los militantes socialistas con la Policía.

Los socialistas interpretaron aquel atentado como una provocación directa de la banda terrorista.

En 1986 la Audiencia Nacional condenó a

 

   José Ramón Zabaleta Garmendia

 

   Francisco Javier Garmendia Arrieta

 

   Andrés Michelena Galarza

 

Pertenecientes  al denominado Comando Pepe Barros de ETA, a 29 años de reclusión mayor a cada uno de ellos por el asesinato de Vicente Gajate.

 

Por la misma sentencia fue condenado, en concepto de cómplice del asesinato, a 18 años de reclusión menor Pedro María Cuesta Garmendia, policía municipal de Rentería y compañero del asesinado.

 

Según los hechos probados de la sentencia, Zabaleta y Garmendia se integraron en ETA militar en los primeros meses de 1984. Posteriormente se trasladaron a Francia, donde recibieron cursillos de adoctrinamiento y adiestramiento en el manejo de armas y explosivos.

 

Después regresaron a España y captaron a Michelena Galarza, al que también adiestraron en el manejo de las armas por los dos primeros.

 

Los tres integraron el Comando Pepe Barros, recibieron de la dirección de la banda asesina armamento diverso y explosivos, así como manuales y cuadernos de indicaciones sobre los atentados que tenían que realizar.

 

Para recibir las instrucciones y dar cuenta de sus actividades contaban con un buzón situado en la carretera de Oyarzun a Rentería. Uno de los mensajes ordenaba el asesinato de Vicente Gajate.

 

Los terroristas intentaron asesinar al policía municipal en dos ocasiones anteriores, pero desistieron ante los riesgos y dificultades que se encontraron.

 

Por ese motivo Zabaleta pidió datos sobre las costumbres del policía municipal a su primo, Pedro María Cuesta Garmendia, compañero de Vicente Gajate que, a sabiendas de que su primo pertenecía a ETA, le facilitó los datos que éste le había pedido.

 

El 17 de octubre de 1984, los etarras robaron un coche y esperaron la llegada de Gajate. Mientras Francisco Javier Garmendia Arrieta se quedaba en el coche para facilitar la huida y Andrés Michelena vigilaba y cubría la acción, Zabaleta disparaba cinco veces y por la espalda al policía municipal, causándole la muerte instantánea.

 

A las 07:20  del

17 de octubre de 1987

39º aniversarop

 

Una  bomba colocada por la banda terrorista ETA en el exterior del edificio de una sucursal de la compañía de seguros La Unión y el Fénix en Pamplona-navarra-españa acababa con la vida de la

Repartidora  de periódicos 

MARÍA CRUZ YOLDI ORRADRE

 

La colocación del artefacto explosivo había sido anunciada horas antes mediante confusos avisos a la asociación de ayuda en carretera Detente y Ayuda (DYA), pero la Policía no logró localizar la bomba.

A las 3:24 horas se produjo la primera llamada, en la que el comunicante, que dijo pertenecer a ETA, informó de la colocación de un artefacto "en la calle Cortes de Navarra".

La misma persona volvió a llamar otras dos veces interesándose por si DYA había transmitido el mensaje a la Policía y advirtiendo que el artefacto había sido colocado por ETA "enfrente del cine Carlos III".

Sin embargo este cine, ubicado en la misma calle, se encontraba a más de cien metros de distancia del lugar de la explosión, aunque enfrente de las oficinas siniestradas existía un salón de juegos recreativos con el mismo nombre, extremo que pudo provocar el equívoco.

Sea como fuere, los datos imprecisos e insuficientes del comunicante impidieron que las dotaciones policiales localizasen la bomba.

La explosión se registró a las siete y veinte minutos justo cuando María Cruz Yoldi depositaba ejemplares de la prensa del día junto a la entrada de la sucursal.

La bomba desplazó el cuerpo de la víctima a más de doce metros de distancia empotrándolo debajo de un vehículo marca Citroën y provocándole múltiples fracturas en todos los huesos del cráneo, amputación de un brazo y graves heridas en tórax y abdomen que, como rezaba el parte médico, resultaban "incompatibles con la vida".

En 1991 la Audiencia Nacional condenó a

   Bautista Barandalla Iriarte a 27 años de cárcel por el asesinato de María Cruz Yoldi, a 8 por un delito de estragos y a 6 por pertenencia a banda armada.

Durante el juicio Barandalla Iriarte reconoció ser miembro del grupo Amaiur de ETA.

Este grupo Amaiur, autor del asesinato de María Cruz Yoldi, lo completaban

   Mikel Castillo Furtado

   Alberto Ilundáin Iriarte

   Juan Carlos Pérez Ojuel, secretario de organización de Herri Batasuna en el Ayuntamiento de Pamplona, además de terrorista de la banda ETA, un ejemplo más de la simbiosis entre los asesinos y su brazo político.

En la misma operación en la que fue detenido Barandalla Iriarte en septiembre de 1990 falleció el etarra Mikel Castillo Furtado por disparos de la Policía.

El grupo Amaiur estaba a punto de cometer el asesinato de una persona vinculada sin prueba alguna por ETA con el tráfico de drogas.

En esa operación Ilundáin Iriarte y Juan Carlos Pérez Ojuel consiguieron escapar del operativo policial.

Poco después, el 19 de noviembre de 1990, el secretario de organización de HB y terrorista en su tiempo libre, fue detenido en el domicilio del concejal de la misma formación proetarra en Aoiz, Antonino Alemán. Juzgado y condenado como miembro del grupo Amaiur, su salida de la cárcel está prevista para noviembre de 2022 por aplicación de la doctrina Parot.

Por otra parte, Pérez Ojuel ya fue detenido en noviembre de 1978 acusado de ser miembro de ETA y haber participado en varios atentados cometidos en la ribera de Navarra, lo que no fue obstáculo para que formase parte de Herri Batasuna.

Alberto Ilundáin Iriarte, alias Mollejas, fue detenido en septiembre de 2001 cuando circulaba en un vehículo en la región de Loire, cerca de Saboya (Francia), acompañado por el etarra Didier Aguerre.

 

Los terroristas iban armados con dos pistolas y una metralleta. El etarra tiene pendiente cinco requisitorias de la Audiencia Nacional, una de ellas por el asesinato de María Cruz Yoldi.

 

El Tribunal Especial de lo Criminal de París lo condenó a 18 años de cárcel en octubre de 2005 por su participación con otros tres etarras en el robo de 1.650 kilos de dinamita en Grenoble (2001).

 

En noviembre de 2006 fue condenado, también en Francia, a otros 18 años por formar parte de la "columna vertebral" del aparato logístico de ETA.

 

Barandalla Iriarte fue excarcelado en el año 2009 bajo la justificación de enfermedad grave, cuando su salida estaba prevista para septiembre de 2020 en aplicación de la doctrina Parot.

 

Aunque estaba en régimen de arresto domiciliario y con una pulsera de control telemático por parte de la prisión de Nanclares de Oca, en febrero de 2011, como informó el diario El Mundo, permaneció varias horas desaparecido vulnerando claramente el arresto domiciliario y haciendo dudar de que en realidad estuviese tan enfermo.

 

El grupo Amaiur de ETA fue también el responsable de las bombas colocadas el 31 de julio de 1987 en un establecimiento comercial de la firma Roche-Bobois y en un concesionario de la firma Michelin el 18 de abril de 1987.

 

17 de octubre de 1991

35º ANIVERSARIO

 

ETA intentó sembrar de cadáveres el distrito de La Latina en Madrid-ESPAÁ, mediante la colocación de bombas-lapa adosadas a los bajos de los vehículos de sus propietarios con el resultado de tres

Teniente  de Artillería del Ejército 

FRANCISCO CARBALLAR MUÑOZ.

La primera de esas bombas-lapa estalló en la calle Duquesa de Parcent minutos antes de las 9:00 horas.

Ese día en el vehículo viajaba sólo el teniente Carballar Muñoz, pero no era lo habitual.

La explosión de la bomba, que se produjo cuando el militar arrancó el vehículo, le causó la muerte en el acto.

La rotura de cristales en los edificios colindantes provocó heridas leves a una niña de ocho años, Cristina Hoyos, que se encontraba en su domicilio.

Una hora después del asesinato de Francisco Carballar, y a apenas doscientos metros de distancia, una segunda bomba-lapa estallaba en el vehículo de María Jesús González Gutiérrez, auxiliar administrativa del Estado destinada en la sección de expedición del DNI de la comisaría de los Cármenes de Madrid, que circulaba junto a su hija de 13 años, Irene Villa González, por la calle Camarena de la capital.

Irene sufrió la mutilación de las dos piernas y de tres dedos de la mano izquierda, mientras que María Jesús, de 40 años, sufrió la amputación de una pierna y de un antebrazo.

La historia de superación de ambas, y su compromiso en combatir el terrorismo han hecho que tanto María Jesús como Irene se conviertan en referente para muchas víctimas del terrorismo y en que su caso sea un símbolo de la brutalidad de una banda asesina que, una vez más, dio muestras de que no importaba qué medios se utilizasen para conseguir sus objetivos.

Si los hijos del teniente Carballar Muñoz se libraron ese día, milagrosamente, de sufrir heridas similares a las sufridas por Irene, pero perdieron a su padre, Irene y María Jesús, pese a las horribles mutilaciones, no sólo consiguieron salvar la vida, sino que no cayeron en la desesperanza y no le dieron a ETA una segunda victoria, que es ver a sus víctimas hundidas y machacadas.

Irene y María Jesús han dado una lección de vida, superación y lucha por evitar el olvido de las víctimas del terrorismo, sin caer en los deseos de venganza, en el resentimiento y el odio.

La tercera bomba-lapa estalló poco después, a las 11:20 horas, en el vehículo del comandante de Infantería Rafael Villalobos Villa.

 

ETA no consiguió acabar con él, pero quedó mutilado de por vida. Rafael Villalobos, de 38 años, casado y con dos hijos, perdió ambas piernas y sufrió contusiones abdominales y pérdida de sustancia hipotenar en la mano izquierda.

 

En el atentado resultó herida de gravedad su hermana María Antonia, de 50 años.

 

Nueve años después, en febrero de 2000, la vivienda de Rafael quedó destrozada por la explosión de un coche-bomba colocado por ETA en la inmediaciones de la calle Virgen del Puerto, asesinando al teniente coronel Pedro Antonio Blanco García, amigo y compañero de Rafael.

 

Según fuentes de la investigación, la bomba que mutiló a María Jesús e Irene pretendía causar la muerte de un inspector de Policía, pareja de María Jesús, que por entonces estaba divorciada de su primer marido, padre de Irene.

Los encargados de la investigación de los atentados repararon, desde el primer momento, en un detalle: tanto la bomba que mató al teniente Carballar como la que mutiló al comandante Villalobos habían sido colocadas con un imán en los bajos de sus respectivos automóviles, concretamente debajo del asiento del conductor.

Sin embargo, el artefacto que hirió a María Jesús González y a su hija fue adosado en su Seat 127 pero en la parte correspondiente al asiento del acompañante.

HERIDOS

Cristina Hoyos

María Jesús González Gutiérrez

Irene Villa González

Rafael Villalobos

viernes, 16 de octubre de 2026

16 OCTUBRE

 



Categoría: NO DEBEMOS OLVIDAR

ASESINADOS POR ETA

 

Hacia las 04:00 DEL

16 Octubre de 1988

38º ANIVERSARIO

 

ETA comete dos atentados que acaban con la vida de un miembro de la Ertzaintza en Legazpia (Guipúzcoa) y un agente de la Guardia Civil en Pamplona (Navarra)

Hacia las cuatro de la madrugada de ese 16 de octubre la explosión de un artefacto colocado por la banda terrorista ETA para sabotear la línea férrea Madrid-Irún, pero con el objetivo evidente de asesinar a los artificieros de las Fuerzas de Seguridad que acudiesen a desactivarlos, acabó con la vida del ertzaina 

JUAN JOSÉ PACHECO CANO

Es cierto que la banda asesina suponía que serían artificieros de la Guardia Civil los que acudirían a inspeccionar las vías férreas, tras sendas llamadas a la asociación de ayuda en carretera Detente y Ayuda (DYA) y a Renfe, como relató José Ramón Goñi Tirapu, entonces gobernador civil de Guipúzcoa

Ya de paso pretendían paralizar la circulación de trenes durante una semana (El confidente: la negociación con ETA que sí funcionó, Espasa-Calpe, 2005).

 

La bomba trampa fue ideada por el terrorista Juan Carlos Balerdi Iturralde, añade Goñi Tirapu en el libro.

Cuando se encontraban inspeccionando el túnel, hicieron explosión dos de los artefactos, provocando la muerte de Juan José Pacheco y heridas leves a otros tres agentes de la Ertzaintza.

Las dos explosiones, que se produjeron a las 3:50 y a las 4:11 horas, causaron graves daños en la vía y obligaron a suspender la mayor parte del tráfico ferroviario.

La primera explosión no causó daños personales, mientras que la segunda alcanzó de lleno al ertzaina y a sus tres compañeros.

 

En 1997 la Audiencia Nacional condenó a

   Jesús María Ciganda Sarratea

   Juan Carlos Balerdi Iturralde

   Pedro José Echevarría Lete

   Fermín Urdian Ciriza

   Lourdes Churruca Medinabeitia a sendas penas de 12 años de prisión mayor por un delito de terrorismo y a 30 años de reclusión mayor por un delito de atentado.

Unas veinte horas después, a las once menos cuarto de la noche del 16 de octubre de 1988, un coche-bomba colocado por la banda terrorista ETA en Pamplona-NAVARRA-ESPAÑA provocaba la muerte del guardia civil 

JULIO GANGOSO OTERO 

 

 

Hería  gravemente a otros siete agentes.

El convoy estaba formado por una tanqueta y un Land Rover ocupados por una docena de agentes del Instituto Armado.

Los guardias civiles regresaban de prestar servicio de vigilancia en el Centro Penitenciario de Pamplona cuando en la calle Larraina una furgoneta-bomba, con treinta kilos de explosivos y cuarenta de metralla aparcada en doble fila, fue activada mediante un mando a distancia en el momento en el que la tanqueta de la Guardia Civil se encontraba a su lado.

La tanqueta fue alcanzada de lleno y desviada contra un árbol del lateral de la calzada, provocando la muerte de Julio Gangoso

HERIDOS

Heridas  de gravedad a los otros siete ocupantes, todos ellos jovencísimos guardias civiles: 

      Vicente Ollero Montes

      Francisco Javier Montoya Martínez

      Rafael Checa Bermúdez

      Paulino Parrilla Galdón

      Ángel Segura Coto

      Luis Cruz Ávila

      José Luis Alonso Gaona

El Land Rover que formaba parte del convoy resultó intacto y sus cuatro ocupantes, ilesos.

La explosión del coche-bomba alcanzó, además, a otros quince vehículos próximos, varios de los cuales quedaron completamente destrozados, y provocó la rotura de cristales y graves desperfectos materiales en diversos edificios.

La furgoneta utilizada en el atentado había sido robada en Basauri (Vizcaya) por miembros de la banda que dejaron a su propietario y a un acompañante atados a un árbol.

Con la furgoneta, los terroristas se dirigieron al puerto navarro de Echauri, donde robaron otro coche como siempre, dejando también a su dueño amarrado a un árbol.

Con este vehículo huyeron los asesinos de la banda una vez que activaron la furgoneta-bomba.

Allí, su viuda murmuraba en voz alta "si saliste de casa y no vas a volver, ¿cómo les digo yo a los niños dónde estás ahora? Dios mío, qué malos, cómo me han podido hacer esto...".

En 1995 la Audiencia Nacional condenó a los asesinos

   Juan José Zubieta Zubeldia

   Javier Goldaraz Aldaya

   Germán Rubenach

Miembros  del grupo Nafarroa, entre otras a sendas penas de 29 años de reclusión por el asesinato de Julio Gangoso y a 18 años de prisión mayor por cada uno de los siete asesinatos frustrados.

En total, cada uno fue condenado a 170 años de cárcel.

 

16 de octubre de 2000

26º aniversario

 

 

ETA Jon Igor Solana Matarrán y Harriet Iragi Gurutxaga, asesinaban en Sevilla-ANDALUCIA-ESPAÑA, a 

 

ANTONIO EMILIO MUÑOZ CARIÑANOS

 

 

 

Coronel  del Ejército del Aire y otorrinolaringólogo.

 

El médico, especializado en las afecciones de las cuerdas vocales y que tenía entre sus pacientes a muchos periodistas, artistas y políticos, se encontraba en su clínica particular donde pasaba consulta por las tardes.

 

Los etarras hicieron previamente una llamada, para asegurarse de que estaba trabajando.

 

A continuación se dirigieron a la clínica y, mientras Iragi Gurutxaga vigilaba en la puerta, Solana Matarrán entró en el despacho del médico y le descerrajó varios tiros en la cabeza que le provocaron la muerte en el acto.

 

Inmediatamente los pistoleros de la banda emprendieron la huida a pie por las calles del casco histórico sevillano, pero esta vez no tuvieron tanta suerte como cuando asesinaron a Luis Portero.

Quince minutos después, en el cruce de las calles de Perafán de Ribera y Don Fadrique, fueron sorprendidos por agentes de la Policía que contaban con la descripción que de los terroristas habían hecho los pacientes que aguardaban en la sala de espera del doctor asesinado.

Al intentar arrestarlos, los etarras no atendieron el alto que les dieron y opusieron resistencia, iniciándose un intenso tiroteo por las calles de Sevilla.

Solana fue detenido enseguida, mientras Iragi conseguía huir, aunque con una herida en el hombro.

Fue localizado pocas horas después en las cercanías del Hospital Universitario Virgen Macarena.

Iragi gritó que estaba herido, que no portaba armas y se entregó sin oponer resistencia.

Además de en su clínica particular, situada en pleno centro de Sevilla, Muñoz Cariñanos trabajaba en el acuartelamiento del Ejército del Aire de Tablada, donde se instaló la capilla ardiente con sus restos mortales.

En 2002 la Audiencia Nacional condenó a sendas penas de 53 años de cárcel a

 

   Jon Igor Solana Matarrán

 

   Harriet Iragi Gurutxaga por el asesinato de Muñoz Cariñanos.

 

La Policía sospechó desde el primer momento que Gorka Palacios, Zigor Merodio y Oihane Errazkin formaban también parte del grupo Andalucía de ETA y tenía el convencimiento de que uno de ellos también participó en el asesinato del médico.

 

En abril de 2010 la Audiencia Nacional condenó a

 

   Juan Antonio Olarra Guridi, alias Jon y Ostagi, a 34 años de prisión mayor como instigador principal del asesinato.

 

El tribunal consideró probado que Olarra Guridi formaba parte del "aparato militar" de ETA, con funciones de responsabilidad en la dirección de los "comandos", entre ellos el Erraia, que formaban Solana e Iragi y que operó en Andalucía.

 

El condenado fue el que, "bajo el manto de una organización jerarquizada y sometida al control de unos pocos sobre la mayoría" cometió "el delito dando instrucciones precisas para truncar el derecho a la vida" del doctor Muñoz Cariñanos.

 

El 30 de junio de 2006 Macarena Muñoz, también hija de Antonio, escribió una carta abierta al presidente Rodríguez Zapatero, criticando duramente el mal llamado proceso de paz con ETA:

Mi nombre es Macarena.

Soy hija del Coronel Médico Antonio Muñoz Cariñanos, asesinado por la ETA el 16 de octubre de 2000, en Sevilla. (...)

Mi padre era médico.

Una tarde, mientras pasaba consulta, dos asesinos de la ETA acabaron con su vida, delante de sus pacientes.

Le metieron seis tiros.

No sólo acabaron con su vida, sino con la esperanza de muchos enfermos de cáncer.

Porque, Sr. Presidente, mi padre era una eminencia en la lucha contra el cáncer (...)

Nunca olvidaremos cómo la gente de Sevilla se echó a la calle aquel 16 de octubre para ayudar a capturar a los asesinos.

Armados de valentía, lo consiguieron. Gracias al valor de todos esos sevillanos se hizo posible que los asesinos de mi padre, hoy cumplan su castigo (...)

Señor presidente, rechazamos la violencia tanto o más que nadie.

Y precisamente porque hemos renunciado a la venganza en la confianza de que se haga justicia, estamos más legitimados que nadie para decir alto y fuerte que queremos el fin de la violencia. Y es que lo que usted nos ofrece no es la paz, Sr. Rodríguez Zapatero.

Ni mucho menos.

Cualquier persona con sentido común se da cuenta de ello.

Al parecer usted va a negociar con los asesinos el traslado de los presos a las cárceles vascas y el cambio de la ley para que el gobierno vasco les aplique el tercer grado y salgan a la calle.

¿Es ése su sentido de la justicia, Sr. Rodríguez Zapatero?

Lo que usted llama la "paz" se va a traducir en que dentro de poco tiempo los asesinos de mi padre se permitan el lujo de mirarme a los ojos de la misma forma en que los asesinos de Miguel Ángel Blanco han mirado a su madre y a sus restantes familiares durante estos días de juicio. Con esa nauseabunda mezcla de chulería y repugnancia por la vida ajena.

Señor Presidente, usted dice que hay que mirar a los ojos a los terroristas. ¿Es ésa la mirada de los terroristas la que usted nos invita a disfrutar?

Lo siento mucho, Sr. Rodríguez Zapatero, los españoles tenemos dignidad. Pedirle a la gente que miremos a los ojos a esa gentuza nos parece indecente.

Señor Zapatero, es cobarde ser duro con los que, como nosotros, no tenemos más arma que nuestra palabra, y en cambio blando con los de las pistolas.

Esa cobardía nos dolería de cualquier otra persona, pero nos resulta profundamente humillante en la persona de quien nos debería representar.

Señor Zapatero: la paz de los presos a la calle es la paz de la humillación, la paz de la victoria del terror y la paz de la rodilla en la tierra.

Yo no entiendo de política, no tengo ni he tenido nunca carné de ningún partido político.

Pero, Sr. Zapatero, tengo la sensación de que es usted rehén voluntario de los terroristas, y que hará lo que le pidan, porque si a los terroristas se les ocurriera mañana entrar en una consulta médica y pegarle seis tiros a otro médico, como le hicieron a mi padre, seguramente usted dejaría de ser presidente del gobierno.

Acabo ya, pero antes, Sr. Rodríguez Zapatero, quiero leer lo que en su programa electoral usted nos prometió.

Leo textualmente: ‘Rechazamos cualquier negociación que implique el pago de un precio político democrático por el fin de la violencia’. Le exigimos que cumpla su palabra y que los asesinos cumplan íntegramente las condenas que les han sido impuestas. 

No nos resignaremos jamás a vivir de rodillas.

Espero su contestación, señor Presidente.