ACTIVIDAD FÍSICA
La
OMS define la actividad física como todo movimiento corporal producido por los
músculos esqueléticos que requiere consumir energía.
En
la práctica, consiste en cualquier movimiento, realizado incluso durante el
tiempo de ocio, que se efectúa para desplazarse a determinados lugares y desde
ellos, para trabajar o para llevar a cabo las actividades domésticas.
La
actividad física, tanto moderada como intensa, mejora la salud.
Entre
las actividades físicas más comunes cabe mencionar: caminar, montar en
bicicleta, pedalear, practicar deportes y participar en juegos y actividades
recreativas.
Todas
las personas pueden realizarlas y disfrutar de ellas en función de su
capacidad.
Si
la actividad física es beneficiosa para la salud y el bienestar, cuando no se
practica aumenta el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT) y
otros problemas de salud.
Conjuntamente,
la inactividad física y los hábitos sedentarios contribuyen a aumentar las ENT
y suponen una carga para los sistemas de salud.
La
mejora de los niveles de actividad física redundará positivamente en la salud y
el bienestar y ayudará a alcanzar las metas mundiales en materia de ENT y
varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Sin
embargo, para lograrlo se necesitarán más compromisos e inversiones por parte
de los Estados Miembros; innovaciones y aportaciones de agentes no estatales;
la coordinación y colaboración entre varios sectores; y la orientación y el
seguimiento continuos por parte de la OMS.
BENEFICIOS
La
inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad
por enfermedades no transmisibles.
Las
personas que no hacen suficiente ejercicio presentan un riesgo de mortalidad de
un 20% a un 30% superior a las que son suficientemente activas.
Estos
son los beneficios de la actividad física:
- en el
niño y el adolescente: mejora
la forma física, la salud cardiometabólica y de los huesos, y la capacidad
cognitiva y la salud mental, y reduce la grasa corporal;
- en el
adulto y el anciano: reduce el riesgo de mortalidad por todas las causas y por
enfermedades cardiovasculares, la aparición de hipertensión, de cánceres
en lugares específicos y de diabetes de tipo 2, y las caídas, y mejora la
salud mental, la salud cognitiva, el sueño y las medidas de grasa
corporal; y
- en las
mujeres durante el embarazo y el puerperio: reduce el riesgo de
preeclampsia, hipertensión gestacional, diabetes gestacional, el aumento
excesivo de peso durante el embarazo, las complicaciones en el parto, la
depresión posparto y las complicaciones del recién nacido.
-
- Además, cabe señalar que la
actividad física no tiene efectos adversos sobre el peso al nacer ni
entraña un mayor riesgo de muerte prenatal.
El
sedentarismo consiste en realizar actividades de bajo gasto de energía mientras
se está despierto, como sentarse, reclinarse o tumbarse.
Los
modos de vida de las personas son cada vez más sedentarios debido al transporte
motorizado y al uso creciente de pantallas para el trabajo, la educación y el
ocio.
Los
datos demuestran que el aumento del sedentarismo se asocia con los siguientes
efectos negativos en la salud:
- en el
niño y el adolescente: aumento de la grasa corporal; deterioro de la salud
cardiometabólica, la forma física y el comportamiento prosocial; y reducción
de la duración del sueño; y
- en el
adulto: aumento
de la mortalidad por cualquier causa, por enfermedades cardiovasculares y
por cáncer, así como de la incidencia de enfermedades cardiovasculares,
cáncer y diabetes de tipo 2.
CUANTO HAY
QUE PRACTICAR
En
las Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos
sedentarios se ofrecen recomendaciones para niños mayores de 5
años, adolescentes, adultos, personas mayores, embarazadas y puérperas, y
personas con enfermedades crónicas y discapacidad.
Se
detalla la frecuencia, la intensidad y la duración de la actividad física
necesarias para que esta práctica redunde significativamente en la salud y
ayude a reducir los riesgos.
En
el documento se recuerda que incluso un poco de actividad física es mejor que
ninguna y que toda actividad cuenta.
Todas
las personas, con independencia de su edad, deben reforzar su musculatura y
limitar el tiempo que dedican a realizar actividades sedentarias.
En
las directrices sobre la actividad física, el sedentarismo y el
sueño para los niños menores de 5 años (en inglés) se
recomienda el tiempo en el que deben practicar actividades físicas y a dormir
en el transcurso de las 24 horas del día para favorecer su salud y bienestar,
así como el tiempo máximo que deberían dedicar a actividades sedentarias ante
una pantalla o que se les debería permitir hacerlo.
En
este gráfico (en inglés) se resumen las
directrices actuales de la OMS sobre actividad física y sedentarismo para todos
los grupos de edad.
La
OMS elabora estas directrices tras consultar a expertos y revisar numerosas
pruebas científicas.
Ya
se están preparando las próximas directrices, que se prevé publicar en 2030.