miércoles, 17 de junio de 2026

ALMEJAS AL VINO BLANCO

 

Categoría: PLATO

 

MARISCO-almeja

 

COMENSALES: 4

 

PRECIO: caro

 

INGREDIENTES

 

Almejas          800 gr

Jamón  serrano      100 gr

Ajo         4  dientes

Vino  blanco  1 vaso

Harina  1  cucharada

Perejil  1 manojo

Caldo de marisco  o  Agua      1  vaso

Champiñones        12

Aceite de oliva

Aceitunas  negras         1  bote

Azafrán

Sal

 

 

 

ELABORACIÓN

 

Durante 2 horas, en remojo con agua y  sal las almejas

 

Pelamos y picamos ajo, perejil.

 

Sofreímos en una cazuela con un chorrito de aceite

 

hasta que coja color

 

Agregar  jamón serrano en tiras y almejas

 

Añadimos harina y removemos, agregar vino, caldo o agua, azafrán

 

Dejamos que se abran las almejas

 

Lavamos  champiñones y los laminamos

 

En una sartén con un chorrito de aceite se doran champiñones y aceitunas


 


Categoría:  NO  OLVIDEMOS

 

 

A las 14:30 del

 

17  junio  1986

 

40º  ANIVERSARIO

 

 

 

2 miembros de la banda terrorista ETA ametrallaban en Madrid-ESPAÑA, el vehículo en el que viajaban el

 

 

teniente coronel 




 

CARLOS VESTEIRO PÉREZ



comandante 

 

RICARDO SÁENZ DE YNESTRILLAS MARTÍNEZ

 

 

 

soldado conductor 

 

FRANCISCO CASILLAS MARTÍN

 

 

 

 

Regresaban a sus domicilios a comer desde la Capitanía General, donde estaban destinados en la jefatura de personal.

 

Los dos militares habían sido sometidos a seguimiento por parte de la banda terrorista, que conocía sus horarios de trabajo y rutinas de entrada y salida.

 

Los terroristas, apostados en la acera de la Avenida del Manzanares frente a la vivienda del comandante Sáenz de Ynestrillas, en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón, cubrían sus armas con papeles de periódico liados con cinta aislante, según testigos presenciales.

 

Inmediatamente después del ametrallamiento, en el que utilizaron unos 50 proyectiles, se dieron a la fuga disparando hacia las aceras para intimidar a los transeúntes, hasta llegar a un vehículo en el que les esperaba un tercer miembro de la banda. El coche, un Renault 9 gris metalizado, cuya matrícula correspondía a la de una motocicleta, sería localizado poco después en una calle próxima, a apenas un kilómetro de distancia del lugar del atentado. Un equipo de artificieros acudió al lugar para examinarlo y descartar que estuviese cargado de explosivos. 

 

La disposición de los orificios de los impactos en el vehículo ametrallado permitió determinar que los terroristas dispararon apostados en el lado izquierdo de la calle, de una sola dirección, según el sentido por el que circulaba el vehículo, y que el automóvil, que siguió circulando unos metros, recibió asimismo disparos desde atrás. Cuatro vehículos más, que se hallaban estacionados a lo largo de la Avenida del Manzanares, resultaron alcanzados por impactos de bala durante el ametrallamiento.

En el lugar de los hechos, donde existen numerosas viviendas militares, el ambiente fue de enorme tensión. Juan Barranco, alcalde de Madrid, que acudió al lugar del atentado poco después de que éste fuera perpetrado, fue abucheado por algunos vecinos y curiosos, que se agolpaban en las aceras. También profirieron insultos contra los periodistas que cubrían la información del suceso.

 

 

 

En 1989 la Audiencia Nacional condenó a

José Ignacio de Juana Chaos, Antonio Troitiño Arranz, Inés del Río Prada e Inmaculada Noble Goicoechea a sendas penas de 87 años de cárcel por un delito de atentado con resultado de muerte y otros dos delitos de asesinato.

En el año 2000, era condenado a las mismas penas que los cuatro anteriores Juan Manuel Soares Gamboa.

Y en 2002, Idoia López Riaño fue igualmente condenada a tres penas de 29 años de reclusión mayor. En el juicio contra López Riaño el arrepentido Soares Gamboa declaró que fueron él mismo e Idoia López Riaño quienes efectuaron los disparos.

martes, 16 de junio de 2026

MACARRONES CON CARNE PICADA

 

Categoría: PLATO

 

PASTA-macarrones

 

 

 

COMENSALES: 4

PRECIO: económico

 

 

INGREDIENTES

 

Macarrones                 200 gr

Carne picada            150 gr

Ajo                 2 dientes

Salsa de tomate      1 vaso

Aceite de  oliva

Sal

Pimienta

 

 

 

ELABORACIÓN

 

Pon agua a cocer en una cazuela.

Cuando empiece a hervir, agrega  sal y  macarrones. 

Remueve con una cuchara de madera para que no se peguen y deja cocer durante 12 minutos.

Mientras tanto, pela  ajo, córtalo por la mitad y fríelo en una cazuela amplia y baja con 4 cucharadas de aceite.

Cuando se dore, añade  carne picada y  jamón picado en dados. 

Rehoga bien, aplastando  carne con una cuchara de madera.

Vierte 1 vaso de salsa de tomate y mezcla bien.

Escurre los macarrones y, sin refrescarlos, incorpóralos a la cazuela de la carne picada con tomate.

Mezcla, muele encima un poco de pimienta negra y sirve.

Calienta el resto de la salsa de tomate y ponla en una salsera para acompañar.

 

16 JUNIO

 


Categoría: NO  OLVIDEMOS

 

 

El 16 de junio de 1981

 

45º  aniversario

 

 

 

ETA  asesinaba de un tiro a quemarropa, en la localidad guipuzcoana de Zaráuz-GUIPUZCOA-PAÍS VASCO-ESPAÑA a la,

 

 

inspectora de Policía NACIONAL



 

MARÍA JOSÉ GARCÍA SÁNCHEZ

 

 


 

Fue la primera agente de Policía muerta en acto de servicio en un atentado terrorista.

 

La inspectora participaba en un operativo antiterrorista en Zaráuz junto a varios miembros de la Brigada Central de Información a la que pertenecía.

 

Tenían localizada una vivienda en la urbanización Vista Alegre, donde supuestamente se escondían miembros del grupo Goierri de ETA.

 

Los agentes establecieron un dispositivo de vigilancia en torno al edificio y se estaban preparando para entrar en el mismo.

 

Después de un rato de espera, cerca de la una de la madrugada la Policía forzó la puerta de acceso al portal.

Mientras un grupo subía en el ascensor hasta el sexto piso, donde se presumía que podían haberse refugiado los terroristas, otro grupo quedó en el portal cubriendo una posible retirada.

Entre estos últimos estaba María José García.

Sin embargo, los etarras se percataron del despliegue policial e iniciaron la huida del piso.

La inspectora comenzó a subir por la escalera, quizá porque había escuchado algo sospechoso, y al llegar a un descansillo, entre el portal y el primer piso, se encontró con los terroristas que le dispararon dejándola mortalmente herida.

El proyectil que alcanzó a María José García le atravesó el occipital, con trayectoria lateral, y le destrozó la parte posterior de la cabeza, según confirmaron fuentes médicas.

La herida resultó mortal de necesidad y la joven ingresó cadáver a la 1:20 horas en el Hospital de la Cruz Roja de San Sebastián.

Los terroristas lanzaron dos granadas y se entabló un fuerte tiroteo, huyendo posteriormente tras hacer saltar a tiros la cerradura del primer piso.

Desde una de las habitaciones los etarras saltaron por la ventana y huyeron hacia el monte Santa Bárbara, situado en la parte trasera del edificio. 

Los funerales por el alma de la inspectora asesinada se celebraron en el salón del trono del Gobierno Civil de Guipúzcoa. Posteriormente, sus restos mortales fueron trasladados a Madrid.

Por este atentado sólo fue condenado en 1987 el miembro de ETA Juan María Tapia Irujo, alias Jon y Zapatones, a una pena de 7 años de prisión mayor por encubrimiento, al ocultar a los terroristas que acabaron con la vida de la inspectora de Policía.

 

El grupo Goierri estaba comandado por Mikel Goikoetxea, alias Txapela, que fue asesinado en diciembre de 1983 por los GAL en San Juan de Luz.

 

El etarra que disparó contra la inspectora fue José Luis Eciolaza Galán, alias Dienteputo.

 

También participó en el tiroteo un tercer terrorista, alias Antxoka.

 

Dienteputo, con seis asesinatos a sus espaldas, permanece fugado y sin juzgar.

 

En 2010 era considerado por las Fuerzas de Seguridad del Estado uno de los máximos dirigentes de la banda terrorista ETA.

 

 

16 junio 1983

 

43º  aniversario

 

 

Fallece

 

 

Jefe de ventas empresa Land Rover Santana Bilbao-país vasco-españa

 

EDUARDO VADILLO VADILLO

 


Incapaz  de superar las graves heridas sufridas por la explosión de una bomba 2 días antes.

 

A las 11:00 del 14 de junio de 1983, Eduardo fue alcanzado por la metralla de una bomba colocada por ETA, que explosionó en el momento en que adelantaba con su vehículo a otro vehículo de la Guardia Civil, en el que iba el teniente coronel José Lull Catalá, objetivo del atentado, y cuyos ocupantes resultaron ilesos.

 

El atentado ocurrió en el Alto de Trabacúa, en una angosta carretera entre Durango y Marquina.

 

El lugar, boscoso y con numerosas curvas, ya había sido escenario de otras emboscadas de la banda terrorista contra miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

 

Hacía justamente un año, el 8 de junio de 1982, dos guardias civiles resultaron heridos, uno de ellos muy grave, en un atentado prácticamente idéntico, registrado en un paraje próximo al del Alto de Trabacúa. 

 

El 14 de junio el teniente coronel de la Guardia Civil, y jefe de la 512 Comandancia de Vizcaya, circulaba en su vehículo oficial por esa carretera.

 

Durante todos los años que estuvo al frente de esa Comandancia, José Lull Catalá tenía por costumbre acompañar a las patrullas de sus agentes cuando tenían que hacer itinerarios regulares que les exponían a ser objetivo de atentados terroristas.

 

De esa forma compartía el riesgo con los guardias civiles bajo su mando y mantenía alta su moral.

 

Sabedores de esta circunstancia, la banda terrorista ETA había intentado atentar varias veces contra él.

 

Miembros del grupo Gorrochategui de ETA habían colocado en un arcén de la carretera una bomba del tipo conocido como hornillo.

 

Se trata de un tipo de bomba en el que la carga es colocada adosada a los laterales de un recipiente metálico de forma cónica, que luego es rellenado con la metralla.

 

El efecto es que, al estallar, el explosivo concentra la onda expansiva en el vértice del cono, proyectando la metralla en un ángulo de unos 45 grados.

 

Es uno de los artefactos más mortíferos, pues la metralla así proyectada es capaz de perforar superficies muy duras.

 

La bomba había sido colocada hacía algún tiempo, pues la banda terrorista sabía que, tarde o temprano, pasaría por la carretera algún vehículo de la Guardia Civil.

 

La vegetación del lugar dificultaba la visión de los etarras, situados a unos setenta y cinco metros.

 

En torno a las 11:30 horas del 14 de junio, cuando el coche del teniente coronel Lull estaba a punto de llegar al lugar en el que estaba colocado el artefacto explosivo, fue adelantado por otro vehículo, conducido por Eduardo Vadillo.

 

Los etarras confundieron ese coche con el de la Guardia Civil, y activaron la bomba.

 

La potencia de la explosión desplazó el vehículo, acribillado por los diez kilos de metralla, a unos veinte metros de la carretera.

 

Eduardo Vadillo, alcanzado por la metralla en la cabeza, el pecho y un brazo, fue recogido gravemente herido y trasladado al Hospital de Basurto.

 

El parte hospitalario precisó que el herido presentaba "heridas por metralla, orificio de entrada en parietal derecho, que provoca fractura con estallido de bóveda craneal y pérdida ósea, por entrada de una tuerca que aparece alojada debajo del parietal contralateral y produce salida de masa encefálica y signos de afectación neurológica muy importantes.

 

Fractura abierta de húmero derecho.

 

Herida incisa a nivel del tercio medio del esternón, no penetrante". 

 

Tras la explosión de la carga, el conductor del vehículo del teniente coronel Lull Catalá, el guardia civil José González Rodríguez, se apeó del automóvil y repelió la agresión a tiros, subiendo monte arriba en busca de los autores del atentado.

 

Éstos habían emprendido la huida, pero dejaron indicios y pistas que condujeron a la detención, a los pocos días, de Larrinaga Celaya.

 

 

En 1984 la Audiencia Nacional condenó al etarra

   José Ramón Larrinaga Celaya

Como  autor material del atentado a una pena de 9 años de prisión mayor por un delito de atentado contra un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, y a 29 años de reclusión mayor por el asesinato de Eduardo Vadillo.

En 2002 fue condenada por este atentado a 23 años Carmen Guisasola Solozábal.

Según el relato de hechos de la sentencia, Guisasola integraba el grupo Gorrochategui de ETA junto con José Ramón Larrinaga y José Francisco Rementería Barruetabeña, alias Patxi Rementería (fallecido en 2000 cuando explotó el artefacto preparado para cometer un atentado que transportaba en un vehículo).

 

Los tres eran de Marquina y residían en esa localidad.

 

En 1983 planearon causar la muerte del teniente coronel de la Guardia Civil José Luis Lull Catalá, de quien sabían que solía viajar de Bilbao a Marquina cada cierto tiempo en un vehículo de color negro.

 

Tras seguir a su objetivo durante un tiempo planearon colocar una carga explosiva en un talud de la carretera local B-140, para hacerlo explotar al paso del vehículo del teniente coronel.

 

Para ello, prepararon un artefacto compuesto por 4 kilos de explosivo Goma 2 y 8 kilos de tornillería.

 

En febrero de 1983 los tres terroristas se desplazaron hasta el lugar señalado y excavaron un agujero en el talud para introducir la bomba, encargándose Guisasola de extender un cable que uniría el artefacto con el dispositivo de activación.

 

Durante varios meses se dirigieron al lugar para esperar el paso del automóvil oficial, lo que no ocurrió al seguir el teniente coronel un recorrido distinto al previsto por los terroristas.

 

El 14 de junio los terroristas se enteraron de que su víctima iba a pasar nuevamente por la carretera, por lo que se reunieron en el lugar donde estaba oculto el explosivo. Larrinaga retrocedió unos kilómetros atrás y esperó a que apareciera el automóvil de la Guardia Civil, para entonces ponerse delante y avisar con dos bocinazos de claxon. El adelanto del coche oficial por el vehículo conducido por Eduardo Vadillo frustró sus planes de acabar con la vida del teniente coronel. Tras el atentado, Guisasola escribió de su puño y letra una nota a la dirección de la banda terrorista en la que explicaba el error y señalaba que el teniente coronel se "había escapado varias veces" y, en letras mayúsculas: "ERA NUESTRO GRAN SUEÑO!!!".

 

Efectivamente, el grupo Gorrochategui de ETA había intentado asesinar a Lull Catalá en, al menos, tres ocasiones anteriores. El 29 de enero de 1982, cuando la Guardia Civil consiguió desactivar una carga con 5 kilos de Goma 2 y 16 kilos de tornillería en las proximidades de Marquina.

 

El 8 de junio 1982, atentado en el Alto de Trabacúa, en el que resultaron heridos gravemente dos guardias civiles.

 

Este segundo intento fue prácticamente idéntico al de un año después.

 

Ese día el teniente coronel Lull iba con la patrulla, pero la dejó en Amorebieta para dirigirse a Guernica, cambiando de planes de forma imprevista.

 

Por último, el 13 de octubre de 1982, los etarras Guisasola, Larrinaga y Rementería hacen estallar otra carga de 5 kilos de Goma 2 y 15 de tornillería, otra vez en las proximidades del Alto de Trabacúa.

 

El teniente coronel había pasado por la zona cinco minutos antes, por lo que la explosión no le afectó a él, pero sí a dos de sus subordinados.

 

Resultaron heridos dos guardias civiles, uno de ellos de gravedad.

 

Cabe resaltar que, curiosamente, el teniente coronel Lull Catalá, el "gran sueño" de la etarra Guisasola, luchó siempre contra la ETA cumpliendo estrictamente la ley, por lo que se opuso siempre a la utilización de cualquier atajo en la lucha antiterrorista y a las actividades de los GAL.

 

Pese a ello, y como hemos visto, la banda terrorista ETA intentó, infructuosamente, acabar con su vida una y otra vez.

 

Otro dato a tener en cuenta es la información con la que contaban los miembros del grupo Gorrochategui para cometer el atentado.

 

Por un lado, Patxi Rementería trabajaba en la fábrica de armas de Marquina, por lo que tenía información exacta en cuanto a días de transportes y, con toda seguridad, en cuanto al vehículo oficial utilizado por Lull Catalá.

 

Por otra parte, los etarras también habrían tenido acceso a documentos oficiales.

 

De ahí que Guisasola utilizase correctamente la abreviatura de "teniente coronel" en la nota manuscrita que remitió a la dirección de la banda.

 

ETA no consiguió acabar con la vida de Lull Catalá, aunque por el camino quedaron varios guardias civiles gravemente heridos y la vida de Eduardo Vadillo.