MILAGROS COMUNES
MILAGROS COMUNES
Los primitivos cinco
milagros que aparecen gráficamente en el arca mosaica son los primeros
descritos.
Estos milagros, es de
suponer, acaecen en vida de Isidro Labrador, es decir, en el siglo XII.
Gracias a la
descripción documental del códice
de San Isidro se sabe que son cinco
·
Milagro del molino - Isidro multiplica el trigo que
ofrece a las palomas hambrientas.
·
Milagro de los bueyes - En este milagro los bueyes aran y
realizan las labores mientras Isidro reza.
Al
ser espiado por su amo, tras la acusación de que abandonaba el trabajo para
rezar, este ve cómo los bueyes aran solos.
Esta
escena contiene significativos paralelos con las hagiografías islámicas, pero
muchos de estos aspectos quedan ahora cristianizados.
Detalle
de la talla de San Isidro Labrador, ángel y bueyes, (Iglesia de San Juan
Bautista de Amaya).
·
Milagro del lobo - Unos niños le advierten a Isidro
que hay un lobo que merodea a su burro, por lo que comienza a rezar y logra con
esto, salvarlo del inminente ataque.
·
Milagro de la olla - Ofreciendo comida consiguió
multiplicar la comida que tenía en una olla metiendo un puchero repetidas
veces.
·
Milagro de la Cofradía
En el códice se narra
igualmente como mediador para obtener lluvias en primavera. Los milagros que popularizan a San
Isidro en el siglo XVII no
parecen ser ninguno de estos cinco que figuran en el códice.
MILAGROS MILAGROS
La
iconografía de San Isidro se asocia al agua,
las rogativas populares que se hicieron desde el siglo XII propagaron su fama en el mundo rural.
Los milagros atribuidos
a San Isidro poseen tres procedencias documentales: por un lado los primitivos
cinco milagros descritos en el Códice de San Isidro (La leyenda de San Isidro) y que se representan gráficamente en
el arca mosaica que se supone contiene los restos de San Isidro; los que
algunos autores declaran haber leído en algún documento desaparecido; y los que
ciertos autores han descrito como propia inventiva o procedentes de la tradición oral.[15]
Los milagros se pueden
dividir en tres grupos temáticos: milagros realizados con objeto de afianzar el
culto, milagros pluviales, en general concesión de lluvias tras rogativas y por
último, curaciones milagrosas.
Para obtener la mediación
del santo es costumbre rendirle culto acudiendo a orar ante su sepulcro,
preferentemente en vigilias nocturnas que
se prolongan una, tres o nueve noches.
En caso de enfermedad
el afectado tiene que ir personalmente, o ser portado, no pudiendo ser
sustituido por sus familiares.
El contacto con el
sudario, o con el cadáver, suele ser decisivo para obtener la mediación, al
igual que, cuando se demanda lluvia, para facilitarla se opta por abrir el
sepulcro y colocar el cadáver en un pedestal frente al altar de la iglesia de
San Andrés con el fin de que ningún objeto pueda dificultar la comunicación
entre el santo y Dios.
También para
posibilitar la mediación se realizan numerosas procesiones y rogativas, durante
las cuales, al sacar la reliquia de su recinto sagrado y exponerla al aire
libre, se favorece la intercesión.[3]
Desde la construcción
en 1528 de la ermita en Madrid se considera popularmente una solicitud de
mediación al Santo su peregrinaje a la fuente que hay junto a su altar, se hace
el 15 de mayo.
ISIDRO LABRADOR
30 de noviembre de
1172)[2]
Fue un labrador mozárabe, nacido en el Mayrit musulmán,
que estuvo posiblemente al servicio de la familia Vargas y de otros tantos señores
terratenientes como Francisco Vera.
Su trabajo como
jornalero más mencionado por los biógrafos es a cargo de Juan de Vargas, y se realizó principalmente en
el área de Madrid y alrededores.
Se conocen algunos
detalles de su vida por las alabanzas que indica un códice encontrado en
la Iglesia de San
Andrés en 1504 (denominado como Códice de San Isidro y
escrito a finales del siglo XII)
y donde se denomina Ysidorus
Agricola.
En este documento se
menciona que está casado, con un hijo y proporciona referencia de solo cinco
milagros,[3] siendo
los demás añadidos posteriormente procedentes de la tradición oral durante su
proceso de beatificación por varios hagiógrafos.
Pese a que aún no
estuviese canonizado, los madrileños le rendían un culto desde
el siglo XII, que iba
incrementándose rápidamente en siglos posteriores.
Por ello, las
autoridades eclesiásticas, municipales, la aristocracia madrileña y la corona
real española encabezaron su proceso de canonización en el siglo XVI.
Entre los estudiosos de
su vida se encuentran: Alonso de Villegas,[4] Jaime Bleda,[5][6] Jerónimo de la
Quintana, López de Hoyos, Juan de Ferreras y el mismo poeta
madrileño Lope de Vega en
un poema hagiográfico titulado Isidro (Madrid,
1599).[7]
La narración de los
milagros puede diferir unos de otros, y se encuentra influenciada por la tradición oral popular.
San Isidro es el primer
laico casado llevado a los altares tras un proceso de canonización instruido
por la Congregación de
Ritos.
Los promotores de esta
canonización fueron varios integrantes de la familia de los Lujanes, de los
Vargas y la casa real de los Austrias.
El 12 de marzo del año
1622 fue finalmente canonizado por el papa Gregorio XV, y en 1960 el papa Juan XXIII le declara mediante bula como
santo patrón de los agricultores españoles.
Su cuerpo es empleado
en procesiones del siglo XV para
hacer rogativas por la lluvia en Madrid; su
popularidad se extiende posteriormente.
Isidro Labrador fue un
santo zahorí, pocero, taumatúrgico y hacedor de lluvias.
Hombre sencillo y
bienhechor de los pobres[8] empezó
a ser venerado por el pueblo de Madrid unos cuarenta años después de su
fallecimiento.
La canonización llevó a
una labor de asiento documental de parte de las dudas existentes sobre la vida
de San Isidro, e institucionalizó una gran porción de la tradición oral de
siglos anteriores.[9]
Fray Domingo de
Mendoza, comisario nombrado por Felipe II para la canonización, se sospecha
tuvo inventiva a la hora de reconstruir la biografía del Santo que ha llegado
hasta nuestros días.[10]
Se menciona en el
códice que Isidro Labrador estaba casado y tenía un hijo.
La tradición popular, y
algunos autores, fija el lugar donde conoció a su esposa en la localidad
de Torrelaguna.
Los patronazgos que
representa en diversas ciudades del mundo, así como las festividades que se
celebran su el día 15 de mayo, por ser el día en el que parece ser que su
cuerpo incorrupto se trasladó a la iglesia de San Andrés.[11]
Los restos del santo residen en el altar mayor de la Colegiata de San Isidro, en un arca mortuoria, estando custodiado junto con las reliquias de Santa María de la Cabeza por la Real, Muy Ilustre y Primitiva Congregación de San Isidro de Naturales de Madrid.
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