Annelies Marie Frank7
FEBRERO-MARZO
1945
15 AÑOS
Fue una niña alemana con
ascendencia judía, mundialmente conocida gracias al Diario de Ana
Frank, la edición de su diario íntimo, donde dejó constancia de los casi
dos años y medio que pasó ocultándose, con su familia y cuatro personas más, de
los nazis en Ámsterdam (Países Bajos) durante
la Segunda Guerra Mundial.
Su familia fue capturada y llevada a distintos campos
de concentración alemanes.
El único sobreviviente de los ocho escondidos
fue Otto Frank, su padre.
Ana fue enviada al campo de concentración nazi
de Auschwitz el 2 de septiembrede 1944 y, más tarde,
al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde murió
de tifus en marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera
liberado.
En 1947, apenas dos años después de terminada la guerra,
Otto publicó el diario bajo el título La casa de
atrás (en neerlandés, Het Achterhuis).
El 9 de julio de 1942, la familia se mudó al escondite
preparado y su antiguo apartamento fue dejado en desorden para hacer pensar que
había sido abandonado de manera súbita.
Otto Frank dejó una nota de la que se podía deducir que
habían logrado escapar hacia Suiza.
Como los judíos no podían utilizar los transportes
públicos debieron caminar varios kilómetros desde su casa hasta el refugio,
portando cada uno todas las vestimentas que pudieron, dado que no podían correr
el riesgo de ser vistos con equipajes.
La achterhuis (en neerlandés huis significa
'casa' y achter, 'atrás' o 'detrás'), era un espacio de tres pisos en la parte
posterior del edificio con acceso a un patio detrás de las oficinas de Opekta.
En el primer nivel había dos pequeñas habitaciones, con un
baño adjunto sobre el que se encontraba una gran habitación, con otra más
pequeña adosada.
Desde esa habitación más pequeña se subía hacia
el ático.
La puerta de la achterhuis quedó disimulada tras
una estantería para que no se la pudiera ver.
Ana se referiría más tarde a este espacio como
el anexo secreto.
El edificio principal, situado a una manzana de Westerkerk,
era un edificio banal, típico de los barrios del oeste de Ámsterdam.
Víctor Kugler (en ediciones antiguas nombrado como
Kraler), Johannes Kleiman(Koophuis), Miep Gies y Elisabeth
''Bep'' Voskuijl eran los únicos empleados que sabían del escondite y,
junto con Jan, el esposo de Gies y Johannes Hendrik Voskuijl, el padre
de Bep Voskuijl, eran quienes ayudaban a los Frank a sobrevivir
durante su confinamiento.
Ellos eran el único contacto entre el exterior y los
ocupantes de la casa, y los mantenían informados de las noticias de guerra y de
los eventos políticos.
Eran también los proveedores de todo lo necesario para la
seguridad y supervivencia de la familia; el abastecimiento de comida resultaba
cada vez más difícil a medida que el tiempo transcurría.
Ana escribió sobre la dedicación y sobre los esfuerzos
para levantarles el ánimo durante los momentos más peligrosos.
Todos eran conscientes de que dar refugio a judíos se
penaba en aquel momento con la muerte.
A finales de julio, se les unió la familia Van Pels (Van
Daan): Hermann, Auguste, y Peter de 16 años, y más tarde, en noviembre,
llegó Fritz Pfeffer (Albert Dussel), dentista y amigo de la
familia.
Ana escribió sobre lo bueno que era tener otras personas
con quienes hablar, pero las tensiones rápidamente se presentaron en este grupo
de personas que debían convivir confinados en este escondite.
Luego de compartir su habitación con Pfeffer, Ana terminó
por considerarlo insoportable, y se peleó con Auguste van Pels, a quien
consideraba fuera de sus cabales.
Su relación con su madre se hizo difícil también y Ana
escribió que sentía tener poco en común con ella por ser su madre demasiado
abstraída.
Algunas veces discutió con Margot, y escribió sobre un
lazo inesperado que se había desarrollado entre ellas, aunque a quien se sentía
más cercana era a su padre.
Tiempo más tarde, también comenzó a apreciar la gentileza
de Peter van Pels, y hasta llegaron a tener sentimientos románticos.
Ana pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo y estudiando,
al tiempo que continuaba escribiendo en su diario.
Además de narrar los eventos transcurridos, Ana escribía
sobre sus sentimientos, creencias y ambiciones, temas de los que no hablaba con
los demás.
Al sentirse más segura sobre su forma de escribir, al
mismo tiempo que crecía y maduraba, escribía sobre temas más abstractos, como
sus creencias en Dios, o sobre cómo definía ella la naturaleza
humana.
Escribió regularmente hasta su anotación final, el 1
de agosto de 1944.
La mañana del 4 de agosto de 1944 la
Grüne Polizei (o Gestapo) asaltó la achterhuis.
Originalmente se creyó que un informador de la Gestapo dio
aviso sobre el escondite, pero investigaciones recientes mencionan que es
posible que el descubirimiento se haya dado de manera casual.
Conducido por el sargento del Cuerpo de Protección
(SS) Karl Silberbauerde la Sección IVB4 del Servicio de
Seguridad (SD), el grupo contaba con al menos tres miembros de la Policía de
Seguridad.
Los inquilinos fueron introducidos en camiones y trasladados
para someterlos a interrogatorio.
Victor Kugler y Johannes Kleiman fueron
encarcelados, pero a Miep Gies y Bep Voskuijl les
permitieron marcharse.
Más tarde regresarían a la achterhuis, donde
encontraron las anotaciones de Ana desparramadas por el suelo.
Las recogieron, así como varios álbumes de fotos de la
familia, y Gies se propuso devolvérselos a Ana cuando la guerra hubiese
terminado.
Llevaron a los miembros de la casa a un campo
en Westerbork.
Siendo aparentemente un campo de tránsito por el que hasta
ese momento habían pasado más de 100 000 judíos, el 2 de septiembre el
grupo fue deportado, en el que sería su último traslado, desde Westerbork hasta
el campo de concentración de Auschwitz.
Tras tres días de viaje llegaron a su destino, y los
hombres y mujeres fueron separados según su sexo, para no volverse a ver más.
De los 1019 recién llegados, 549 –incluyendo niños menores
de 15 años– fueron seleccionados y enviados directamente a las cámaras de
gas, en las que fueron asesinados.
Ana había cumplido 15 años tres meses antes y se libró, y
aunque todos los de la achterhuis sobrevivieron a la selección, Ana
creyó que su padre había sido asesinado.
Junto con las otras mujeres no seleccionadas para la
muerte inmediata, Ana fue obligada a permanecer desnuda para desinfectarla, le
raparon la cabeza y le tatuaron un número de identificación en el
brazo.
Durante el día empleaban a las mujeres en realizar
trabajos forzados y por la noche las hacinaban en barracones frigoríficos.
Las enfermedades se propagaban velozmente y en poco tiempo
Ana terminó con la piel cubierta de costras.
El 28 de octubre comenzó la selección para reubicar a las
mujeres en Bergen-Belsen.
Más de 8000 mujeres, Ana Frank, Margot Frank y Auguste van
Pels incluidas, fueron trasladadas, pero Edith Frank se quedó atrás.
Se levantaron tiendas para acoger la afluencia de
prisioneros, entre ellos Ana y Margot.
Con el aumento de la población, se incrementó rápidamente
la tasa de mortalidad debido a enfermedades.
Ana pudo juntarse por un breve periodo con dos
amigas, Hanneli Goslar (llamada «Lies» en el diario) y Nanette
Blitz, quienes sobrevivieron a la guerra.
Contaron cómo Ana, desnuda salvo por un trozo de manta,
les explicó que, infestada de piojos, se había despojado de sus
ropas.
La describieron como calva, demacrada y temblorosa, pero a
pesar de su enfermedad les dijo que estaba más preocupada por Margot, cuyo
estado parecía más grave.
Goslar y Blitz no llegaron a ver a Margot, que permaneció
en su litera, demasiado débil.
Asimismo, Ana les dijo que estaban solas, y que sus padres
habían muerto.
En marzo de 1945,
una epidemia de tifus se propagó por todo el campo; se
estima que terminó con la vida de 17 000 prisioneros.
Los testigos contaron más tarde que Margot, debilitada
como estaba, se cayó de su litera y murió como consecuencia del golpe, y que
pocos días después Ana también murió.
Pocas semanas después el campo sería liberado
por tropas británicas, el 15 de abril de 1945.
Tras la guerra, de los aproximadamente
110 000 judíos que fueron deportados desde los Países
Bajos durante la ocupación nazi, solo 5000 sobrevivieron.
De los ocho inquilinos de la achterhuis, solo el
padre de Ana sobrevivió.
Herman van Pels fue gaseado justo tras la llegada del
grupo a Auschwitz-Birkenau, el 6 de septiembre de 1944.
Su esposa Auguste murió entre el 9 de abril y el 8 de mayo
de 1945, en Alemania o en Checoslovaquia.
Su hijo Peter murió el 5 de mayo de 1945 en el campo de
concentración de Mauthausen, en Austria, después de ser trasladado
andando desde Auschwitz.
El Dr. Friedrich Pfeffer ( O Sr. Dussel) murió el 20 de
diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme.
La madre de Ana, Edith Hollander, murió el 6 de
enero de 1945, en Birkenau.
Johannes Kleiman y Victor Kugler, socios
comerciales de Otto Frank que ayudaron a los anteriores mientras permanecieron
escondidos, fueron arrestados por ayudar a la familia Frank.
Ambos fueron sentenciados a realizar
un Arbeitseinsatz (servicio de trabajo) en Alemania, y
sobrevivieron a la guerra
El 3 de mayo de 1957 un grupo de ciudadanos, incluido Otto
Frank, establecieron la Fundación Ana Frank en un esfuerzo por salvar el
edificio de la achterhuis en Prinsengracht de la demolición, y para
hacerlo accesible al público.
Otto Frank insistió en que el propósito de la fundación
sería el de fomentar el contacto y la comunicación entre jóvenes de diferentes
culturas, religiones y razas, y oponerse a la intolerancia y a
la discriminación racial.
La Casa de Ana Frank abrió sus puertas el 3 de
mayo de 1960. Consiste en el almacén Opekta, las oficinas y la achterhuis,
sin amueblar, para que los visitantes pudiesen caminar libremente por todas las
habitaciones.
Se conservan algunas reliquias personales de sus antiguos
inquilinos, por ejemplo las fotografías de estrellas de cine pegadas en la
pared por Ana, una porción del papel pintado sobre el que Otto Frank marcaba la
altura de sus hijas mientras crecían y un mapa en la pared sobre el que
registró el avance de las fuerzas aliadas, todo ello protegido ahora por
láminas de plexiglás.
Desde la pequeña habitación que fuera una vez hogar de
Peter van Pels, un pasillo conecta el edificio con sus construcciones vecinas,
también adquiridas por la Fundación.
Estos otros edificios guardan el Diario, así como
exposiciones no permanentes que describen diversos aspectos del Holocausto y
muestras más contemporáneas de la intolerancia racial en diversos lugares del
mundo.
Se ha convertido en una de las
principales atracciones turísticas de los Países Bajos, y cada año la
visitan más de medio millón de personas.
En 1963 Otto Frank y su segunda mujer, Fritzi (Elfriede
Markowitz-Geiringer), establecieron el Anne Frank Fonds como una
organización de beneficencia, con base en Basilea, Suiza.
El Fonds recauda dinero para donarlo a las causas que lo necesitan.
Tras su muerte, Otto legó los derechos sobre
el Diario a esta institución, con la cláusula de que los primeros 80 000 francos
suizos producidos como beneficio cada año se distribuyeran entre sus
herederos, y que cualquier ingreso por encima de esa cantidad se destinase
al Fonds para su uso en los proyectos que sus administradores
considerasen digno de ello.
Proporciona, con carácter anual, financiación para el
tratamiento médico de los Justos entre las naciones.
Se ha esforzado por educar a los jóvenes contra el racismo
y ha prestado algunos de los manuscritos de Ana Frank al Museo
Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos en Washington,
D.C. para una exposición en 2003.
Su informe anual para ese mismo año dio cierta cuenta de
su esfuerzo para realizar contribuciones a nivel global, con su apoyo a
proyectos en Alemania, Israel, India, Suiza, el Reino Unido y
los Estados Unidos.
Actualmente la Casa de Ana Frank cuenta con 5 organizaciones
asociadas:
Reino Unido,
Alemania,
Estados Unidos,
Austria
Argentina
Que además de funcionar como facilitadores de las actividades educativas
de la Casa de Ana Frank (como la exposición itinerante «Ana Frank una
historia vigente») llevan adelante actividades educativas propias.
Categoría:
RECUERDO
81º ANIVERSARIO