CATEGORÍA: NO OLVIDEMOS
ASESINADOS POR ETA
Poco después de las 15:00 del
22 de
marzo de 1982
44º
aniversario
Dos inspectores de Policía y la novia de uno de
ellos, argentina, resultaron muertos en un atentado perpetrado por ETA en la
localidad vizcaína de Sestao-PAÍS VASCO-ESPAÑA
Otros dos policías
quedaron gravemente heridos.
Los cuatro
inspectores, y la mujer que les acompañaba, fueron salvajemente ametrallados
por cuatro pistoleros que irrumpieron, con la cara descubierta, en el
restaurante donde los cinco se encontraban a punto de finalizar el almuerzo.
Los fallecidos
fueron
inspector DE POLICIA NACIONAL
ALFONSO MASIDE BOUZO
Inspector DE POLICIA
NACIONAL
AGUSTÍN MARTÍNEZ PÉREZ
(Novia de Agustín
y empleada en el local donde estaban comiendo).
CRISTINA MÓNICA ILLARMENDI RICCI
HERIDOS
Miguel Ángel Fernández
Martínez
Miguel Ángel Cabezas
Fernández
El atentado se
produjo en el restaurante Rancho Chileno, situado en un bloque de viviendas
construido a la salida de Sestao en dirección a Portugalete.
Desde hacía algún
tiempo, los cuatro policías tenían por costumbre comer en el mismo restaurante,
si bien no parecían ser muy conocidos en el barrio.
Al comedor, una
pieza rectangular de unos dieciséis metros cuadrados con una decena de mesas,
se accede desde una puerta situada en un extremo de la barra del bar.
Los terroristas
irrumpieron por dicha puerta, armados con varias metralletas y, al menos, una
pistola.
Sin mediar
palabra, efectuaron no menos de un centenar de disparos en ráfaga, directamente dirigidos contra la mesa situada en el
extremo diagonalmente opuesto a la puerta.
En el momento de
producirse el atentado, además de los policías, había en el establecimiento
media docena de personas que jugaban a las cartas y muchos clientes en la barra
del bar.
Los agresores
habían llegado al lugar en dos coches: un Ford Granada, robado como siempre,
poco antes de las tres de la tarde en el casco urbano de Sestao, y un R-12 de
color blanco, también robado como siempre
Tras cometer el
atentado, huyeron en dirección a Baracaldo, donde el Ford Granada sería hallado
hacia las cuatro de la tarde.
Uno de los
policías consiguió repeler la agresión,
alcanzando al etarra Enrique Letona Viteri que fue sacado herido del lugar por
otro de los terroristas.
Los etarras
abandonaron en su huida dos metralletas, una de ellas de fabricación israelí y
la otra francesa, así como una pistola marca Browning, del tipo FN.
Finalmente, los
féretros fueron conducidos hasta la Iglesia del Carmen, donde se rezó un
responso.
Por este atentado fueron condenados como
autores materiales
Enrique Letona Viteri
Ángel Luis Hermosa Urra (1994)
Miguel Arrieta Llopis (2001)
Sebastián Echániz Alcorta (2004) expulsado de
Venezuela a España en 2002.
Como cómplice por
haber facilitado la información necesaria para cometer el atentado, fue
condenado
Juan Carlos Echeandia Zorroza (1984)
y como encubridor
Juan Ignacio Aldana Celaya (1994).
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