TEGORÍA: NO OLVIDEMOS
ASESINADOS POR ETA
29 DE MARZO DE 1975
51º
ANIVERSARIO
subinspector de Policía
JOSÉ DÍAZ LINARES
Salió de su domicilio de san sebastián-PAÍS
VASCO-ESPAÑA para dirigirse, como
todos los días, a su trabajo.
En ese momento, ETA,
parapetados detrás de una furgoneta y armados con metralletas, le tirotearon
hasta la muerte.
José recibió nueve
impactos de bala en la espalda, aunque en el suelo se encontraron más de
cuarenta casquillos de diferente calibre, lo que indica que se utilizaron
varias metralletas.
Su esposa fue testigo del
asesinato desde una ventana de su domicilio.
Los terroristas habían
robado la furgoneta apenas una hora antes.
Su propietario, que se
encontraba en esos momentos descargando artículos de pastelería, fue maniatado,
amordazado y encapuchado en el interior de la furgoneta, mientras los
terroristas se dirigieron al barrio de Intxaurrondo, donde asesinaron a José.
SOBRE
LAS 12:00 DEL
29 MARZO 1980
46º
ANIVERSARIO
Tres niños jugaban en
la calle Zarauz de azcoitia-GUIPÚZCOA-PAÍS VASCO-ESPAÑA cuando fueron alcanzados de lleno por una carga
explosiva oculta en una bolsa de deportes.
La explosión provocó la
muerte en el acto de
JOSÉ
MARÍA PIRIS CARBALLO, de 13 años,
La carga explosiva
estaba destinada
a un guardia civil que, con
relativa frecuencia, solía aparcar su automóvil justo en el lugar donde explotó
la bomba.
El agente puso en
marcha su vehículo y la bomba cayó al suelo sin que hiciera explosión. El
guardia civil no se dio cuenta y la bolsa quedó en el suelo.
Ahí se la
encontraría José María mientras jugaba en la calle.
No se sabe muy bien
qué pasó, pero según contaron al suplemento Crónica del
diario El
Mundo los dos amigos que iban con él (2 de
octubre de 2011), a José Mari le llamaron la atención los imanes con los que la
bolsa estaba sujeta a los bajos del vehículo del guardia civil objetivo del
atentado.
El padre de Fernando pudo
oír la explosión y llegó el primero para encontrarse con la macabra escena:
José María muerto, con el cuerpo destrozado, y su hijo Fernando gravemente
herido.
Carmen, la madre del
pequeño asesinado, también escuchó la explosión desde su casa.
Cuando se acercó a la
plaza no le permitieron ver el cuerpo destrozado de su hijo.
El que coloca una
maleta llena de explosivos en una estación de tren abarrotada, en plena hora
punta, sabe perfectamente que puede matar a cualquiera, como ocurrió con
Begoña, bebé de 18 meses al que la bomba colocada por los asesinos de ETA le
quemó el 90% del cuerpo, provocándole la muerte horas después.
Lo mismo cuando
colocan un coche-bomba en una casa cuartel de la Guardia Civil o en un
hipermercado.
Por este atentado
fueron condenados en 1986
Francisco Fernando Martín Robles
Jon Agirre Agiriano
Jesús María Zabarte Arregui
El carnicero de
Mondragón.
En 1988
fue condenado por los mismos hechos José Gabriel Urizar Murgoitio.
Agirre
Agiriano, que presenció el asesinato de José María, salió de prisión en mayo de
2011, y fue recibido como un héroe por sus vecinos de Mondragón, saliendo a
saludar a la terraza de su piso en la localidad guipuzcoana.
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