domingo, 29 de marzo de 2026


TEGORÍA: NO OLVIDEMOS

 

ASESINADOS POR  ETA

 

 

 

29 DE MARZO DE  1975

51º ANIVERSARIO

subinspector de Policía 

JOSÉ DÍAZ LINARES 

Salió  de su domicilio de san sebastián-PAÍS VASCO-ESPAÑA para dirigirse, como todos los días, a su trabajo.

En ese momento, ETA, parapetados detrás de una furgoneta y armados con metralletas, le tirotearon hasta la muerte.

José recibió nueve impactos de bala en la espalda, aunque en el suelo se encontraron más de cuarenta casquillos de diferente calibre, lo que indica que se utilizaron varias metralletas.

Su esposa fue testigo del asesinato desde una ventana de su domicilio.

Los terroristas habían robado la furgoneta apenas una hora antes.

Su propietario, que se encontraba en esos momentos descargando artículos de pastelería, fue maniatado, amordazado y encapuchado en el interior de la furgoneta, mientras los terroristas se dirigieron al barrio de Intxaurrondo, donde asesinaron a José.

 

SOBRE LAS 12:00 DEL

29  MARZO  1980

46º ANIVERSARIO

Tres  niños jugaban en la calle Zarauz de azcoitia-GUIPÚZCOA-PAÍS VASCO-ESPAÑA cuando fueron alcanzados de lleno por una carga explosiva oculta en una bolsa de deportes.

La explosión provocó la muerte en el acto de 

JOSÉ MARÍA PIRIS CARBALLO, de 13 años,

La carga explosiva estaba destinada a un guardia civil que, con relativa frecuencia, solía aparcar su automóvil justo en el lugar donde explotó la bomba.

 

El agente puso en marcha su vehículo y la bomba cayó al suelo sin que hiciera explosión. El guardia civil no se dio cuenta y la bolsa quedó en el suelo.

 

Ahí se la encontraría José María mientras jugaba en la calle.

 

No se sabe muy bien qué pasó, pero según contaron al suplemento Crónica del diario El Mundo los dos amigos que iban con él (2 de octubre de 2011), a José Mari le llamaron la atención los imanes con los que la bolsa estaba sujeta a los bajos del vehículo del guardia civil objetivo del atentado.

 

El padre de Fernando pudo oír la explosión y llegó el primero para encontrarse con la macabra escena: José María muerto, con el cuerpo destrozado, y su hijo Fernando gravemente herido.

Carmen, la madre del pequeño asesinado, también escuchó la explosión desde su casa.

Cuando se acercó a la plaza no le permitieron ver el cuerpo destrozado de su hijo.

El que coloca una maleta llena de explosivos en una estación de tren abarrotada, en plena hora punta, sabe perfectamente que puede matar a cualquiera, como ocurrió con Begoña, bebé de 18 meses al que la bomba colocada por los asesinos de ETA le quemó el 90% del cuerpo, provocándole la muerte horas después.

 

Lo mismo cuando colocan un coche-bomba en una casa cuartel de la Guardia Civil o en un hipermercado.

 

Por este atentado fueron condenados en 1986

 

   Francisco Fernando Martín Robles

   Jon Agirre Agiriano

   Jesús María Zabarte Arregui

El  carnicero de Mondragón.

 

En 1988 fue condenado por los mismos hechos José Gabriel Urizar Murgoitio.

 

Agirre Agiriano, que presenció el asesinato de José María, salió de prisión en mayo de 2011, y fue recibido como un héroe por sus vecinos de Mondragón, saliendo a saludar a la terraza de su piso en la localidad guipuzcoana.

 


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