Los equinoideos (Echinoidea)
Erizos de
mar
Son
una clase del filo Equinodermos.
Son
de forma globosa o discoidal (dólares de arena)
Carecen
de brazos y tienen un esqueleto externo,
cubierto solo por la epidermis, constituido por numerosas placas calcáreas
unidas entre sí rígidamente formando un caparazón, en las que se articulan
las púas móviles.
Viven
en todos los fondos marinos, hasta los 2500 metros de profundidad.
Han
sido muy abundantes en diversas épocas geológicas desde su aparición en
el Ordovícico.[1]
Comprenden
unas 950 especies vivientes.[2]
Poseen
un acuífero que se comunica con el exterior mediante la placa madrepórica, situada junto al ano en la cara aboral (superior) del
erizo.
Del
sistema acuífero derivan los podios o pies ambulacrales capaces de extenderse más
allá de las espinas y cuya función es la locomoción, captura de alimentos,
respiración, etc.
El
caparazón calcáreo está dividido en diez secciones soldadas íntimamente entre
ellas que se dividen en cinco zonas radiales y cinco interradiales.
En
la parte superior encontramos cinco placas más pequeñas.
Una
de ellas es la placa madrepórica y las demás son placas genitales.
Es
en las placas radiales e interradiales donde están ancladas las espinas y donde
hay unas perforaciones por las cuales la parte interior del erizo estará
conectada con la exterior mediante los podios.
Entre las espinas
existen unas estructuras llamadas pediceliarios, que poseen un bulbo brillante en
la punta que con el contacto se abre transformándose en tres púas, que se abren
y cierran, y que además poseen veneno.
Generalmente estas
estructuras en forma de tulipán (de solo 3 pétalos) tienen una función de
limpieza.
El aparato digestivo está compuesto de un
gran estómago y una boca situada
en la cara oral (parte inferior) del erizo.
En el interior, y
situada cerca de la boca, encontramos una compleja estructura esquelética y
muscular protráctil llamada linterna de
Aristóteles; está formada por cinco dientes y el esqueleto que junto
con la musculatura les dan soporte.
Esta estructura se
utiliza para raspar algas del sustrato y para
despedazar el alimento en fragmentos de tamaño adecuado.
También usa los dientes
para excavar refugios en sustratos duros y trepar por todo tipo de superficies.
En el otro extremo del
cuerpo está el ano, rodeado de diez placas: cinco grandes, en donde se
localizan los orificios de sus órganos reproductores, y cinco pequeñas,
formando el aparato apical.
Los erizos de mar
tradicionalmente se dividían en dos subclases:
·
Regularia,
con simetría pentarradial.
·
Irregularia,
con simetría bilateral,
a veces también llamados galletas o dólares de arena.
No obstante, esta vieja
clasificación es totalmente artificial, y los equinólogos están trabajando en
un nuevo esquema clasificatorio más natural. La clasificación que sigue
proviene de Animal Diversity Web,[4] en la que se distinguen dos subclases:
Subclase Euechinoidea. Agrupa a la mayoría de las especies actuales, incluyendo
los antiguos Irregularia.
·
Superorden Atelostomata
·
Orden Cassiduloida
·
Orden Spatangoida
·
Superorden Diadematacea
·
Orden Diadematoida
·
Orden Echinothurioida
·
Orden Pedinoida
·
Superorden Echinacea
·
Orden Arbacioida
·
Orden Echinoida
·
Orden Phymosomatoida
·
Orden Salenioida
·
Orden Temnopleuroida
·
Superorden Gnathostomata
·
Orden Clypeasteroida
·
Orden Holectypoida
Subclase Perischoechinoidea. Erizos con grandes tubérculos de su
corona donde se insertan unas gruesas espinas.
·
Orden Cidaroida
Estas subclases son
también admitidas por Brusca;[2] no obstante, el esquema
clasificatorio por debajo del nivel de subclase varía según los autores.
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