El percebe (Pollicipes pollicipes) es un crustáceo cirrípedo de la familia Pollicipedidae que crece sobre rocas batidas por el
oleaje. Se alimenta por filtración, ya que, debido a su carencia de
extremidades, permanecen inmóviles adheridos a las rocas toda su vida adulta.
El percebe adulto
presenta dos partes claramente diferenciadas, parte superior o capítulo, y
parte inferior o pedúnculo, que sería la parte que se fija a la roca.
La parte superior, el
capítulo, corrientemente se conoce como la uña del percebe, debido al aspecto
que le confieren una serie de placas calcáreas de color blanco grisáceo. Esta
uña protege al animal del ataque de un posible depredador y por otro lado, lo
protege de la desecación en los momentos de bajamar donde el nivel de agua
desciende y el animal queda al aire.
Que esta parte esté
especialmente protegida no es casualidad: bajo esas placas aparecen la mayor parte
de los órganos vitales del percebe, en lo que se conoce el prosoma del percebe.
Destacan seis pares de cirros y la boca, primer eslabón del aparato digestivo
del animal. Los cirros actúan como apéndices móviles cuya función es captar el
alimento del medio y transportarlo a la boca. Se cree que originariamente
actuaban a modo de patas que permitían desplazarse al animal.
El capítulo presenta
tres movimientos encargados de la coordinación en la alimentación del percebe.
Un paquete muscular, el cirral, se encarga del movimiento de los cirros de
búsqueda y captura del alimento; otro grupo de músculos se encarga de elevar el
prosoma para poder extender los cirros fuera de la uña y así facilitar su
función, y un tercer músculo, el lateral, permite la flexión del prosoma y
facilita el transporte del alimento a la boca. Por otro lado, el capítulo posee
otro músculo, el aductor, que posibilita la apertura y el cierre de la uña
facilitando el funcionamiento del especial sistema circulatorio de los
percebes, animales que no tienen corazón.
En el capítulo también
se desarrolla la función respiratoria. A través de la superficie del tórax
capta el oxígeno disuelto del agua y, debido a que presenta una baja capacidad
para el transporte de oxígeno, el percebe debe desarrollarse en zonas costeras
rocosas fuertemente batidas por el oleaje, por tanto, muy oxigenadas.
El percebe es un animal
hermafrodita, por lo que cada individuo presenta dos sistemas reproductores:
uno masculino y uno femenino. El aparato reproductor masculino se localiza en
el prosoma. Está constituido por un par de testículos y un pene que se
encuentra entre el último par de cirros. El aparato reproductor femenino se
halla en el pedúnculo y está formado por dos ovarios.
Aunque se pueda llegar
a pensar, el percebe no es capaz de autofecundarse, pues para reproducirse es
necesario que intervengan dos individuos distintos, actuando uno como macho y
otro como hembra.
En cuanto al pedúnculo,
este presenta una forma cilíndrica y está recubierto por una fuerte piel. Su
flexibilidad le permite contraerse, estirarse y moverse en cualquier dirección
gracias a la acción de tres haces musculares. Estos movimientos, por un lado,
facilitan la alimentación de percebe, ya que le permiten orientarse en la
dirección de la corriente, y, por otro lado, tienen gran importancia a la hora
de la reproducción facilitando el acercamiento de los aparatos reproductores de
los dos adultos implicados en la cópula.
También en el pedúnculo
aparece la glándula del cemento. En el momento de la fijación del percebe en el
sustrato rocoso, esta glándula segrega un cemento que en el exterior solidifica
contribuyendo a una fuerte adhesión del animal al sustrato.
Las dimensiones del
pedúnculo, en contra de lo que se cree, no están relacionadas de manera directa
con la edad del animal, pues tanto su grosor como su longitud son variables en
función del estado de relajación de los músculos y, principalmente, del lugar
donde vive el percebe (más gruesos y cortos en zonas más batidas por el mar,
más delgados y largos los percebes localizados en grietas o lugares donde la
corriente de agua les incide lateralmente).
Muchas especies de
cirrípedos poseen los penes de mayor tamaño, en proporción al cuerpo, de todo
el reino animal.[3]
No hay comentarios:
Publicar un comentario