Son peces marinos y de agua dulce (eurihalinos) de la familia de los salmónidos distribuidos por los océanos y mares de casi
todo el mundo, con algunas especies que sólo viven en agua dulce en Europa y Asia
Su nombre
procede del latín salmo,
que es como llamaban en la antigua
Roma a
estos peces.[3]
En cuanto a
la genética son parientes cercanos de los salmones y truchas del Pacífico (el
género Oncorhynchus), y tienen una anatomía
similar, aunque el análisis de ADN mitocondrial ha mostrado diferencias entre estos dos géneros.
Algunas de
las especies de este género son diádromos:[2] nacen en aguas
dulces, migran al océano y vuelven al agua dulce para procrear.
Se les
atribuye la capacidad de volver al mismo sitio donde nacieron para
reproducirse, y los estudios recientes muestran que al menos un 90 % de
los salmones que remontan una corriente nacieron en ella.
No se sabe
cómo se orientan, pero puede que su fino sentido del olfato reconozca la
química de su río natal.[4]
Otras
muchas especies pasan toda su vida en el río o en un lago.[2]
El salmón es un alimento habitual y razonablemente sano por su alto contenido
en proteínas y ácidos grasos
omega-3, con un contenido moderado en grasas.
El salmón es un pescado azul o graso que aporta unos
once gramos de grasa por cada cien gramos de carne, un contenido similar al de
las sardinas, el jurel o el atún.
La grasa es rica en ácidos grasos
omega-3, que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos plasmáticos, y además
aumentan la fluidez de la sangre, lo que previene
la formación de coágulos o trombos.
Por este motivo se recomienda el
consumo habitual de salmón a la población en general, y en particular en caso
de trastornos cardiovasculares.
El salmón es una excelente fuente
de proteínas de alto valor biológico, al igual que el resto de pescados.
Según informes de la revista Science [5]
los salmones de criadero pueden tener altos contenidos de dioxinas.
Los niveles de PCB (bifenil
policlorinado) pueden ser hasta ocho veces más altos en los criados que en los
salvajes,[6] y
el contenido en omega-3 puede
ser menor.
A pesar de esto, la autoridad de
alimentación británica (FSA) recomienda el consumo incluso de salmón criado,
pues sus beneficios superan los riesgos.
Por otra parte, el salmón es uno de los
pescados menos afectados por el mercurio (metilmercurio).[cita requerida]
Entre las enfermedades causadas por
su consumo se encuentra la aparición del Diphyllobothrium
nihonkaiense.[7]
Los salmones y truchas del
género Salmo son
peces marinos y de agua dulce de la familia Salmonidae, distribuidos
ampliamente por los océanos y mares del mundo y algunas especies habitan
exclusivamente en agua dulce en Europa y Asia.
Estos peces son altamente valorados
por su carne, rica en proteínas y ácidos grasos omega-3, los cuales son beneficiosos para
la salud cardiovascular.
Sin embargo, algunas
investigaciones han señalado que los suplementos de omega-3 disponibles
comercialmente pueden no tener la misma efectividad que el omega-3 obtenido de
fuentes naturales, como el salmón, debido a la variabilidad en la pureza y
concentración de los ácidos grasos en dichos suplementos.[8]
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